Santa Cruz de Tenerife
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El fósil de la desidia

Tres décadas acumulan las ruinas del edificio abandonado del litoral de Añaza, una amenaza de tétrico aspecto donde han muerto ya cuatro personas.
15/jun/09 07:35
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TACHI IZQUIERDO, Tenerife

Las décadas pasan y el óxido, el abandono, las pintadas o la falta de actuación institucional convierten el edificio abandonado de la costa de Añaza en un fósil imborrable que se divisa desde cualquier punto del litoral del suroeste, como un faro que orienta "hacia la desidia".

Sus más de 20 plantas siguen ahí, inamovibles; impasibles como una amenaza permanente tanto para el paisaje como para la integridad física de quien se adentre en su esqueleto.

Su figura oscura sobresale sobre el azul del mar que lo circunda, pero un simple acercamiento a su imponente aspecto sobrecoge, porque los años de abandono han dado pie a leyendas urbanas y a la más cruda realidad, ya que en el interior de su fantasmagórica figura ya han perdido la vida cuatro personas en los últimos años.

Un recorrido por sus entrañas recuerda los efectos de las bombas sobre Beirut o cualquier contienda, pero los restos de la guerra que se libró en este viejo edificio denotan que los motivos por los que se originó fueron el simple y llano propósito del saqueo y la deliberada devastación a toda costa.

Trozos de cascotes de muros, pedazos de pared arrancados a golpes, huecos de puertas, ventanas y balcones desnudos son parte del paisaje que se observa planta a planta, que una y otra vez fueron recorridas por simples vándalos que con cada saqueo han perfilado el horripilante aspecto de este inmueble que parece protagonizar un homenaje al urbanismo más salvaje e irracional.

Desde la distancia sólo se puede apreciar su imponente aspecto, y la incredulidad que genera su simple presencia, pero un recorrido por su interior revela las más oscuras miserias humanas, pues el paso de drogadictos, ocupas, saqueadores y curiosos ha dejado tras de sí un rastro de basuras, despojos, escombros y enseres que bien justificaría la caída de este coloso fuera de su época.

Un monstruo dormido

La permanencia de este "monstruo dormido y silencioso" transcurre de manera paralela a la vida de su vecino barrio de Añaza, cuyos primeros habitantes fueron acostumbrándose a su presencia.

El barrio vería con su demolición o transformación en algo más útil para el conjunto de la sociedad "un horizonte más despejado".

El veterano dirigente vecinal de Añaza y presidente de la asociación 8 de Marzo, Luis Celso, se refiere a la dejadez de las administraciones públicas "frente a las alternativas que hemos planteado históricamente", pues indica que el proyecto diseñado para la mejora de esta franja de costa "no contempla este mamotreto".

A la trágica cifra de fallecidos en este recinto, se suman numerosas caídas de jóvenes del barrio, un temor que se acrecienta ahora que llega la época estival, donde los niños tienen vacaciones y este riesgo latente puede llamar la atención de sus ansias de aventura.

Luis Celso habla de problemas de salud y también de estética, por lo que es tajante cuando dice que la solución "es su demolición", pues después de más de tres décadas sólo queda una estructura a la que ni sus antiguos propietarios ni la mancomunidad que se creó con posterioridad "supieron darle una salida a este armatoste".

Sin embargo, insiste en que la alternativa que baraja el barrio, y que pasa por el futuro parque marítimo de la zona, "donde el proyecto que ganó el concurso de ideas no contempla este edificio", es que "se podría destinar esta estructura a viviendas, actividades para la tercera edad o para la juventud, pero ahí sigue pudriéndose y no estamos seguros de que se pueda rehabilitar".

A pesar de que hace años se tapió la zona baja del inmueble, los amigos de los ajeno se las han ingeniado para derribar los muros, "y ahora que llega el verano no queremos tener problemas con nuestros hijos y nietos, pues a los niños siempre los llama el peligro".

Luis Celso insiste en que la administración municipal "es quien debe dar una respuesta" sobre este edificio, aunque también explicó por la nueva Ley de Costas estaría fuera de planeamiento, "pero los conflictos en esta zona han centrado las reivindicaciones en la defensa de las Viviendas de Protección Oficial (VPO) de Solomar, que estuvieron a punto de ser derribadas, y se necesitó la mediación del alcalde, Miguel Zerolo, y de la concejal de Urbanismo, Luz Reverón, además de la ejecución del parque marítimo, que casi lo perdemos".

Alternativas

Para este dirigente vecinal, las alternativas sobre el futuro de este edificio pasarían por reabrir las negociaciones con todas las partes implicadas, "algo a lo que estamos dispuestos, aunque la herramienta principal es el Plan General", que aún no se ha aprobado.

Sin embargo, como todo en la vida, cualquier decisión implica considerar los pros y las contras, pues Luis Celso también llama la atención sobre "las posibles consecuencias ecológicas que acarrearía proceder a su derribo", debido al elevado volumen de escombros que generaría esta inmensa mole de hierro y hormigón, frente a una decisión que apueste por rehabilitarlo y mantenerlo, con el fin de destinarlo para un uso más racional que el de mantener este esqueleto sin sentido y sin futuro".

 

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