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TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

Testimonio de un joven aficionado al Tete

15/jun/09 07:35
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DE D. SAMUEL Rodríguez, presidente del Casino Unión y Progreso de Arafo: "El lenguaje es la capacidad que nos distingue del resto de especies que ocupan el planeta. Hasta ahí todos de acuerdo. Pero, cuán exiguo resulta para describir ciertas emociones; a mí me está pasando con lo que está haciendo el Tenerife este año, y más concretamente con lo que viví en los aledaños del estadio.

Para empezar, he de confesarme como uno de esos aficionados que, cierto es, iba al estadio cuatro o cinco partidos por año cuando en el Heliodoro no entraban más de 8.000 personas; intentaba asistir cuando algún grande visitaba la isla en Primera División y cuando el bolsillo ayudaba.

Reconozco que, aunque muchas veces estuve a punto de hacerlo, nunca me llegué a abonar y tampoco compré la entrada para la mayoría de los encuentros de liga. Sí. Soy de esos que en los momentos de vacas flacas gastó el dinero en otros menesteres y por ello aplaudo a los aficionados que ayer y hoy se sacrifican para comprar el abono a las duras y a las maduras.

El Tete siempre ha sido el equipo de mi corazón, y desde que tengo uso de razón he estado sufriendo y riendo a través de la tele, la radio y, como digo, a veces en el estadio. Lloré con la muerte de Rommel; me desgañité en las dos finales de liga contra el Madrid (quizás ahí nació mi afición al Barça); aluciné con la primera Uefa y las victorias sobre Auxerre, Olimpiakos y la Juve en el último partido; qué gozada ver a Pizzi y sus 31 goles. Palizas al Feyenoord, Lazio y la amarga derrota del Shalke 04; los dos descensos y el gol de Huguito en Butarque con el que ascendimos por última vez.

Volvamos a la actualidad, dos horas antes del partido contra el Xerez había centenares de personas recibiendo a la guagua con los jugadores. impresionante, aquello parecía el regreso después de haber ganado la Copa del Rey o robarle otra liga al Madrid. En mis 28 añitos de vida no había visto algo así. Gente por todos lados, en los bares, en las puertas, en los balcones, coches aparcados hasta en la ramas de los árboles. Dentro del estadio habían preparadas cartulinas para hacer un gran mosaico. Todo debía quedar bonito, pero jamás pensé lo que se podía sentir bajo aquella marea blanquiazul. Fue sonar la primera nota del himno por megafonía y se alzaron 24.000 trozos del alma alternando el blanco y el azul. No se podía aplaudir, pues teníamos las manos ocupadas. Lo único que se podía oír era el himno a todo trapo y las bocinas de parte de la afición soplando cual cornetas de caballería. El simple hecho de ver y escuchar aquel Heliodoro completamente forrado, con el himno escupiendo sentimientos y todo el mundo en pie, me puso los pelos como escarpias. Para más inri, Rafa (el "speaker") esa tarde se lució y gritó la alineación titular como si de la final de la Champions se tratase.

Aún me estaba secando los ojos y comenzó el partido. Aquello sólo tenía un final posible: por uno, por dos, por tres, pidiendo la hora... pero el Tenerife iba a ganar. No subiríamos matemáticamente, pero era "la final".

No me voy a extender en crónicas porque las tenemos de sobra y para eso están los expertos. Fue una clara muestra: dominio, ataque, llegada, sufrimiento, casta, compañerismo, solidaridad, una afición volcada y mucha, pero que mucha calidad. Sólo un dato, el Tenerife es el equipo más goleador de Segunda División y sólo superado por tres clubes de la liga de las estrellas: el Barcelona, el R. Madrid y el Atlético de Madrid.

¿Saben qué pareja atacante es la más goleadora después de Eto´o-Messi y Forlán-Agüero?, pues sí, Nino y Alfaro.

Pasó lo que tenía que pasar: sufrimos, jugamos y ganamos. Tres puntos pa´ la buchaca, líderes y a un punto del ascenso, y, si nos sobran fuerzas, a por el campeonato como broche final.

La calle San Sebastián era un mar de camisas blancas, azules y no nos olvidemos de la vino tinto. Los coches no podían avanzar ni un metro, esa tarde mandó la afición, los chicharreros de corazón, los ninos, los alfaros, los richis, los cristos, etc. Todo se paró porque así lo merecía la ocasión. El ascenso del 89 me cogió muy chiquito, viví el de 2001 con Benítez, pero creo, sin temor a equivocarme, que lo que está sucediendo en toda Canarias en esta temporada ni los más antiguos lo recuerdan (acampadas de días para conseguir una entrada, más de 17.000 espectadores la mayor parte de la temporada en el estadio, una media de 600 aficionados acompañando al equipo en sus últimos desplazamientos...).

¡¡¡(...) Adelante sin temor a la meta final!!!

infburg@yahoo.es


 

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