Hoy ha caído mi ídolo
Nada más despertar tuve la misma sensación que cuando perdí a mis seres más queridos: la almohada se iba poco a poco empapando con mis lágrimas, lágrimas de dolor, de rabia, de impotencia.
No cayó mi ídolo en mi infancia tan dura, ni en mi complicada adolescencia o en mi problemática juventud, no, vino a caer ahora, a mis sesenta años, cuando parecía que ya había pasado por todo en esta vida.
Creía que mi ídolo estaría siempre ahí, que sería un ejemplo para todos, que muchos también creían en él, pero no es así. Se ha roto dentro de mi corazón y allí está, hecho añicos, sin poder reconstruirlo.
Le ha roto la avaricia, la impotencia, la calumnia y, sobre todo, la injusticia; y más aún el ser mujer. Ante esta situación, se te juzga sin comprobar la verdad y, como suele decirse, "del árbol caído todos hacen leña".
Siento salir a la calle y comprobar en el rostro de algunas personas que también se ha roto su ídolo y en el silencio, con ese cruce de miradas, nos decimos: "Mi ídolo también ha caído y mi corazón se ha partido con él".
Carmen Leydas
Contribuyentes
Lamentablemente, estamos gobernados por personas que no solamente no saben nada de nada, sino que tienen una nula capacidad de aprendizaje. Es tal la soberbia y es tal el engreimiento de estos "funcionarios de la política" -aunque podamos llamarlos al revés y significaría lo mismo- que son incapaces de absorber nada y tienen el convencimiento de que se lo deben saber todo si es que han podido hacerse con el poder.
Para que funcionen un país y un sistema democrático y semicapistalista o social capitalista, esto es, libre mercado con fuertes controles de respeto a las reglas del juego, y protección social a los más débiles por naturaleza o de nacimiento, deben crear el máximo número de contribuyentes.
Sin embargo esto no es fácil; o mejor, no han hecho posible que sea fácil. Ante todo hay que tener un sistema o marco jurídico fiable, rápido y de fácil acceso a una justicia solvente y sin partidismo ni "tendencias"; a quien recurrir ante el abuso de particulares o administraciones. Seguidamente, la normativa fiscal ha de ser diseñada por expertos y debe contemplar absolutamente todas las variables posibles y las ondulaciones, péndulos o ciclos económicos.
Pero no, al parecer desde el punto de vista de estos incoadores de tasas, impuestos y contribuciones, verdaderos creadores de productos de ingeniería fiscal, solamente los motivos recaudadores, confiscatorios y desalentadores de actividad son lo que promueven y lo que consiguen.
Es sencillo entenderlo, hay que crear contribuyentes para que la recaudación sea alta, los servicios sean eficaces y la protección social suficiente. Pero si, unido a la destrucción sistemática de contribuyentes y a la creación sin tregua de individuos con prestaciones, se da rienda suelta al crecimiento de los gastos corrientes, o lo que es lo mismo, a utilizar lo recaudado para sus sueldos y sus prebendas, haciendo de las administraciones auténticos Estados con el fin único de recaudar, será imposible remontar crisis alguna.
El contribuyente persona física, al quedarse sin empleo o imposibilitado de ser autónomo o autoempleado, no sólo no aporta, sino que consume presupuesto. El contribuyente persona jurídica puede hacer mayor estrago al cerrar o no ampliar la actividad; destruye contribuyentes y desiste de crear nuevos, al no ser rentables las actividades.
¿Es posible que no haya alguno algo despierto que les explique cómo funcionan las cosas? ¿Vamos a comer de demagogia barata y alienante? Sí, creen que somos simples simplones.
A reflexionar.
L. Soriano
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