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L.C., S/C de Tenerife
Hace 74 años a Bill le entraron ganas de volver a beber después de varios años sobrio y buscó a Bob, que también tenía problemas con el alcohol, para contarle lo que le pasaba. De la misma manera, pero años más tarde y en distinto lugar, Montse buscó a Rafael y Alfredo a Juan. Son algunos de los componentes de los grupos de Alcohólicos Anónimos de Tenerife, que han tratado de explicarnos cuál es el secreto de esta asociación y el porqué de su éxito en todo el mundo. Juan, uno de los más veteranos, explica que Bill, uno de los fundadores de Alcohólicos Anónimos, se dio cuenta de que cuando un alcohólico hablaba con otro alcohólico la ansiedad por el alcohol le desaparecía. De esta base nació esta asociación que tiene tres millones de miembros en el mundo y se extiende por más de 180 países. En España son cerca de 10.000 alcohólicos anónimos, con 540 grupos en repartidos por toda la geografía española (incluida Canarias, Ceuta y Melilla). Rafael explica que es difícil explicarle a alguien que no es alcohólico en qué consiste esta enfermedad. ?El alcoholismo es una enfermedad irreversible y progresiva?, explica, citando a la Organización Mundial de la Salud (OMS). ?Esto quiere decir que cada vez necesitas más y con mayor frecuencia?, añade. Juan explica que cualquiera de los miembros de alcohólicos anónimos que no beba tiene ?retenida su enfermedad?, pero que en el momento en el que tome una copa el proceso se volverá a desatar. A él mismo le ocurrió, después de más de un año sobrio, que creyó que lo había superado. Desde entonces, no ha vuelto a caer. Si se les pregunta a cada uno por sus historias personales, por los motivos que les impulsaron a querer dejar de beber, los relatos se asemejan mucho entre ellos. Rafael habla de ?una búsqueda exagerada de prestigio, de poder? unida a ?cierta inmadurez emocional? como elementos comunes a todos los alcohólicos que ha conocido. El primer paso de los doce que componen el programa de Alcohólicos Anónimos consiste en admitir que son impotentes ante el alcohol. También habla de ?tocar fondo? y Rafa especifica que ?cada persona tiene un fondo de dignidad diferente?. Pero, en resumen, es que esa persona ?no sabe vivir sin alcohol, pero el alcohol le está destruyendo la vida?. ?Yo creo que lo dejas porque te cansas de pasarlo mal?, dice Montse, la más joven de este grupo y que explica: ?Ya no eres feliz ni cuando bebes ni cuando no bebes. Cuando estás sobrio piensas en todo lo que hiciste cuando bebiste y no sabes qué hacer. Piensas en quitarte la vida porque nada tiene sentido?. ?Yo hacía cosas con cuatro copas que luego me daban asco?, completa Juan. Por motivos de este tipo, todos ellos quisieron dejar de beber en algún momento y acudieron a Alcohólicos Anónimos. En realidad, ése es el único requisito que les piden a los que acuden a sus reuniones: querer dejarlo. Alfredo explica que uno de los pilares de esta asociación es ?dar a cambio de mantener tu sobriedad?. Lo que viene a decir que ayudar al otro es la única manera de ayudarse a uno mismo. Lo del anonimato viene de la protección del alcohólico frente al estigma social y para igualar a todos los miembros de una organización ?en la que no hay jefes? y todos los miembros ?mandan lo mismo?, da igual si llevan una semana o años. No son antialcohol ni tampoco están vinculados a una religión, pero se consideran unos elegidos. ?Somos unos privilegiados porque nos han dado una segunda oportunidad?, reflexiona Rafael. De ahí nace ese ?sentimiento de unión? entre todos los miembros. ?Somos supervivientes?, asegura. Y es que ser alcohólico no es una cuestión de dos copas de más. ?Si volviera a caer, mi vida sería un caos?, piensa Alfredo. ?Me siento afortunada de haber conseguido parar porque tenía un destino muy negro?, opina Montse. ?Beber o no beber es una cuestión de vida o muerte?, resume.
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