BEATRIZ GARCÍA, S/C de Tfe.
Cristo Marrero actúa dentro del vestuario como un representante de la afición del Tenerife. Un rol que el zoquero ha asumido con la naturalidad del que es un experto: "Antes de ser jugador era aficionado. Me veía todos los partidos desde las gradas del estadio", recuerda. Su historia es, por lo tanto, el "sueño hecho realidad" de cualquier chico humilde, amante del fútbol y del Tenerife en concreto, que acude al Rodríguez López a cada partido del representativo y que al fantasear con la posibilidad de formar parte de la plantilla siente que sería "algo increíble".
No olvida sus raíces.- Han pasado muchos años desde que Cristo no ve al Tenerife como un aficionado. Su vida evolucionó, pero él no olvida lo que fue. Gracias a ello es tan admirado dentro y fuera del vestuario. Los aficionados lo idolatran porque se sienten identificados con él y sus compañeros porque les sirve de consejero y animador. Obviamente su carácter afable y optimista influye mucho, pero en el fondo tiene un peso tanto o más importante la profundidad de sus sentimientos hacia el conjunto blanquiazul.
Cariño.- Cristo Marrero se imagina que la devoción que la afición del representativo siente por él se debe a "los años" que lleva en el club (nada menos que ocho). Sin embargo, no deja de sorprenderle lo intenso de ese sentimiento: "Es increíble. El apoyo que he recibido en toda mi carrera deportiva en el Tenerife es espectacular. Siempre he dicho que los aficionados me han dado mucho más de lo que yo les he dado a ellos", confiesa, al tiempo que resalta que ese afecto es "lo más bonito" que le "ha pasado" en el conjunto blanquiazul, pues no solo lo nota dentro del terreno de juego, "también fuera de él".
El ascenso.- Lo que el zoquero está disfrutando esta temporada es impresionante. Basta con mirarlo a la cara para tenerlo claro. Pero además es que él lo proclama: "Lo que he sentido este año en el Tenerife no lo he vivido nunca, no solo en el estadio, sino en las calles. Allá donde estés, en cualquier pueblo, en cualquier barrio no se habla de otra cosa que del Tenerife", destaca. Mientras tanto, él está haciendo realidad "el mayor" de sus "sueños". Cristo ha vivido ya "dos ascensos" del representativo a la máxima categoría. Eso sí, como "aficionado". Las experiencias le resultaron "increíbles". Como muchos otros seguidores se dejaría seducir en ambas ocasiones por la idea de ser él uno de los protagonistas de la gesta. Empezaba así a darle vueltas al deseo de vivirlo desde "dentro del vestuario". Desde que el punta fichó en el Tenerife deseaba tener la oportunidad de disfrutar de "un ascenso". Ahora que ha hecho realidad este profundo anhelo no duda en calificarlo como "una de las cosas más bonitas que le pueden pasar a alguien". En resumen, "lo mejor" de su "carrera deportiva". Lo más que le satisface es saberse protagonista de la felicidad de "tanta gente".
Continuar.- Si se entiende lo mucho que emociona a Cristo Marrero el ascenso, se comprende que se haya centrado en "disfrutar del día día". Sin embargo, el entorno no olvida que su contrato se cumple el 30 de junio. De hecho entre los cánticos habituales de la hinchada se ha incluido una petición al punta para que prolongue su estancia en la entidad: "Es complicado seguir", dice. Aunque ya su discurso no es tan contundente: "Desde el principio dije que podía ser mi último año y a quién no le gustaría jugar en Primera, pero al final decidirá el club y estará bien. Miraremos lo mejor para la entidad y no habrá problema", señala. Pase lo que pase, ahora se siente realizado: "Ha sido increíble", cuenta.
Trayectoria.- El punta ha acumulado "muchos recuerdos" en ocho años: "Mi debut con el primer equipo, con David Amaral contra el Alavés fue un día impresionante y también mi primer gol contra el Numancia en casa", destaca. Aunque, si se pone, advierte, "tendría muchos días" que recordar, porque "cada uno de los que he vivido en el Tenerife ha sido un sueño para mí".
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