La crisis ha disparado la demanda de alimentos en las entidades que tradicionalmente se han encargado de atender a los más necesitados, como Cáritas o Cruz Roja, aunque esta situación también ha hecho que se pongan en marcha iniciativas particulares -como la Mesa de Alimentos del Puerto de la Cruz- para paliar la desgracia de muchas familias canarias que no tienen ni para comer.
Así se puso de manifiesto en la mesa de debate de EL DÍA, donde participaron representantes de distintas entidades que se encargan del reparto de alimentos: Leonardo Ruiz del Castillo, director de Cáritas Diocesana de la provincia tinerfeña; Juan Carlos Sánchez, director del departamento de Medio Ambiente, Responsabilidad Social y Servicios Generales de Cruz Roja en Tenerife, y Alicia Muñoz e Ingrid Luttgenau, de la Mesa de Alimentos del Puerto de la Cruz. También estaban invitados el Banco de Alimentos, así como la Consejería de Bienestar Social, entidades que disculparon su asistencia.
Todos los contertulios coincidieron en que la situación de crisis ha agudizado la demanda de ayudas básicas, porque muchas familias lo pasan tan mal que no tienen ni para comer y tras conocer el trabajo de cada una de las entidades representadas quedó de manifiesto que las organizaciones no gubernamentales solventan la primera necesidad de miles de familias y cubren una faceta a la que no llegan los ayuntamientos, a pesar de que son la administración más cercana al ciudadano.
Juan Carlos Sánchez explicó que Cruz Roja repartía comida, tradicionalmente, hasta el año 2005, cuando se dejó esta actividad porque la sociedad demandaba otras necesidades, "pero este año se ha retomado la entrega de bolsas de comida, con motivo de la crisis". Sánchez indicó que Cruz Roja es una entidad "repartidora", como puede ser el Banco de Alimentos y precisó que en la primera fase de este año, Cruz Roja ya ha repartido 185.000 kilos de comida entre los 25 ayuntamientos tinerfeños con los que mantiene convenio, además de las cuatro asambleas locales de Cruz Roja en la provincia y en dos asociaciones de vecinos.
El origen.- Por su parte, la alemana Ingrid Luttgenau explicó que la entidad que dirige nació en septiembre del pasado año, después de comprobar que sus propios vecinos lo estaban pasando tan mal, que tenían dificultades incluso para comer. Luttgenau puso en marcha una iniciativa muy frecuente en Alemania, la Mesa de Alimentos, que en ese país cuenta ya con 800 filiales.
En los pocos meses que lleva funcionando, esta mesa ha facilitado comida a 2.038 personas, de las que 1.531 viven en el Puerto de la Cruz y el resto son de otros municipios (Santa Úrsula, Los Realejos, La Orotava e, incluso, alguno del Sur de la Isla, como San Isidro).
Ingrid Luttgenau ha comprobado que algunas familias esperan una media de cuatro horas en la puerta de la entidad para recoger la bolsa de alimentos. Precisó que el propio Ayuntamiento del Puerto de la Cruz les ha remitido a unas 500 familias para recibir comida, algo que criticó la secretaria de la Mesa de Alimentos, sobre todo después de conocer que Cruz Roja ha entregado a ese consistorio 24 toneladas de comida. Este dato fue confirmado por Juan Carlos Sánchez, quien manifestó que su entidad reparte los alimentos a las entidades beneficiarias, pero Cruz Roja no se encarga de controlar su destino final.
Se amplía a Santa Cruz.- El Ayuntamiento de Santa Cruz ha solicitado a La Mesa de Alimentos del Puerto de la Cruz que se instale en dos zonas de la capital, Santa María del Mar y el barrio de la Salud. Ingrid Luttgenau señaló que las negociaciones están muy avanzadas y dijo que en poco tiempo también podría iniciarse esta actividad en el municipio de Güímar.
Esta entidad no sólo facilita la comida, sino que recaba todo tipo de información de sus usuarios. Exige documentación para poder acceder al reparto y se cerciora de que la familia padece una necesidad extrema, tal y como explicaron las dos representantes que acudieron a este periódico. La familia tiene que entregar a cambio de la comida un euro simbólico, que se suma a otras donaciones para adquirir la comida.
"La comida que consiguen con nosotros significa una seguridad para esa familia y les da tranquilidad", señaló Ingrid Luttgenau, quien recalcó que su entidad lleva una exhaustiva ficha con todas las familias que acuden allí y sus datos.
En este sentido, Leonardo Ruiz del Castillo indicó que este proceder es totalmente normal, sobre todo para evitar la picaresca, que también se puede dar en estas tremendas circunstancias. Insistió en que Cáritas actúa de la misma forma, identificando lo máximo posible a todas las personas que acuden a sus archiprestazgos.
Ruiz del Castillo explicó que Cáritas no se ha acogido al convenio del Ministerio para repartir alimentos y la entrega de comida que realiza "es a pequeña escala, porque no tenemos infraestructura, ni personal" para esta actividad, argumentó.
El director de Cáritas Diocesana de Tenerife apuntó que su entidad estudia la causa de la necesidad que padecen las personas que acuden a sus centros y, más que darles sólo de comer, se intenta poner remedio a la causa que genera la pobreza.
Ruiz del Castillo explicó que Cáritas nunca entrega dinero en metálico a nadie, sino que las ayudas económicas se canalizan a través de vales, para canjear en una red determinada de supermercados, cuyo dueño prefiere no difundir el nombre de la cadena que colabora con los más necesitados.
Además, Cáritas se encarga de abonar los medicamentos, la factura de la luz o el agua, la hipoteca y el transporte escolar, entre otros, de los usuarios que acuden a solicitar ayuda. Ruiz del Castillo manifestó que en 2008, el 92% de las prestaciones que realizó Cáritas fueron de ayudas básicas.
El director de Cáritas avaló la idea de que las entidades no gubernamentales realizan una función que deberían cubrir los ayuntamientos y precisó que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife derivó a los recursos de Cáritas unas 1.200 familias en el pasado año. En su opinión, como este consistorio ha decretado la "emergencia social", en 2009 serán menos las peticiones que lleguen a Cáritas por parte de vecinos de la capital tinerfeña.
Todos los intervinientes coincidieron en que la burocracia impide que la administración pueda llegar a tiempo de solventar las necesidades de los vecinos.
Ingrid Luttgenau, Alicia Muñoz y Ruiz del Castillo manifestaron con tristeza y un poco de humor que las personas que acuden a sus recursos indican que en el ayuntamiento al que han acudido para contar su problemática situación les responden que proceden a abrir un expediente y tardan meses en contestar una petición urgente de ayuda para comer o para comprar medicamentos.
"La burocracia es lenta y al que tiene necesidad de comer le dicen que ya inician un expediente con su caso y le contestarán", señalaron.
Para ilustrar este hecho, Ingrid Luttgenau expuso que su entidad remite a los ayuntamientos de los que proceden sus usuarios un listado con sus nombres y todos los datos relevantes para intentar solucionar el problema de fondo y para toda la familia, "pero pasan meses sin contestar", aseguró Luttgenau, quien indicó que desde hace meses espera respuesta de distintos consistorios, de los que no ha recibido contestación a sus informes.
Dar pescado y la caña.- La filosofía de Cáritas consiste en "dar pescado y enseñar a pescar" y se materializa en atajar las causas de la pobreza. Ruiz del Castillo recalcó que el pasado año consiguieron empleo 179 personas, el 10% de los 1.789 usuarios del servicio de empleo de la entidad.
En opinión del representante de Cruz Roja, la mayoría de los usuarios que acuden a pedir ayuda básica pertenecen a los municipios turísticos, tanto del norte como del sur de la isla, posiblemente porque la crisis ha afectado en mayor medida al sector de la construcción y a la hostelería.
Ingrid Luttgenau criticó al Ayuntamiento portuense, entre otros motivos, porque no recibe ayuda de ese consistorio, ni siquiera para facilitar a la entidad un local. Dijo que sólo cuenta con un pequeño espacio de 70 metros cuadrados y que los cientos de usuarios que acuden diariamente tienen que hacer cola en la puerta durante horas. Sin embargo, hasta hace poco tiempo, el propio consistorio les remitía a las personas necesitadas con un volante de Servicios Sociales para que les facilitaran comida. A raíz de la polémica entre La Mesa y el ayuntamiento, Ingrid asegura que los servicios sociales se han negado a renovarles esos volantes, aunque siguen recibiendo ayudas de La Mesa para no dejarles desamparados.
Leonardo Ruiz del Castillo intervino en este momento para señalar que, posiblemente, al Ayuntamiento del Puerto de la Cruz "no le haga gracia, de cara al turismo, que existan colas de personas para pedir alimentos" en el centro del municipio.
Según Ingrid Luttgenau es peor imagen la que ofrecen las personas rebuscando en cubos de basura y recalcó que el grupo de gobierno del consistorio portuense la relaciona con la oposición, "cuando yo no tengo ninguna relación con la política". Explicó que recibe apoyo y ayuda de la iglesia de San Telmo, donde se celebran las misas en alemán, y de múltiples entidades colaboradoras que aportan la comida de forma generosa.
Suben los beneficiarios.- El representante de Cruz Roja matizó que en 2008 fueron atendidas 8.500 personas con necesidades básicas y la entidad prevé que este ejercicio sean más de 12.000 los beneficiarios.
Cruz Roja ha puesto en marcha un programa de apoyo para familias afectadas fuertemente por la crisis y ahora reparte kits de aseo, vestuario, primeros auxilios y material escolar, entre otras cosas.
Asimismo, Juan Carlos Sánchez hizo hincapié en que Cruz Roja pone al alcance de las personas sin techo el servicio de lavandería y consigna de La Cuesta, que se mantiene abierto en colaboración con el Ayuntamiento de La Laguna.
A pesar de que todos apuntaron directamente a la responsabilidad de las administraciones locales en la atención y socorro a estos colectivos, Sánchez quiso matizar que el aumento de las necesidades básicas de los residentes en las Islas es un problema de "todos los ciudadanos". El representante de Cruz Roja manifestó que "la solidaridad tiene que ser de todos".
En este sentido, el director de Cáritas Diocesana quiso "dar fe de la solidaridad de este pueblo". "En el último año han aumentado un 300 por cien los ingresos", dijo, en referencia a las donaciones. Es gracias a esta solidaridad por la que pueden "ir tirando" en algunos aspectos en los que están experimentando un aumento de las peticiones de ayuda.
La secretaria de La Mesa del Puerto también destacó que la cuota para los que quieren hacerse socios es de 25 euros al año, pero que hay algunos que ingresan esa cantidad al mes.
Todos los invitados a este debate coincidieron en que la situación de carestía de necesidades básicas es grave y en que las administraciones tenían que haber reaccionado con mayor rapidez cuando se iniciaron las previsiones del recrudecimiento de la crisis económica.
Las organizaciones, sin embar-go, aumentan sus esfuerzos para no dejar sin comida a nadie que lo necesite ni sin una ayuda básica para medicamentos o alimentos para bebés. Una responsabilidad tomada de otros.
Texto: L. CARRASCOSA Y D. MERINO Fotos: MARÍA PISACA
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