La Isla amanece hoy con una alegría singular. El ascenso a Primera División alcanzado por el Club Deportivo Tenerife en la tarde de ayer nos ha hecho inmensamente felices. De manera especial a los seguidores del equipo representativo y aficionados al fútbol, aunque este deporte posee tanta fortaleza como fenómeno social que nadie puede abstraerse de lo que implica un acontecimiento de este tipo, con las consecuencias que ello supone en otros terrenos. El nombre de la Isla, la marca Tenerife, vuelve a posicionarse, a partir de este momento, entre las que más suenan cada día en los medios de comunicación de toda España. Incluso, me atrevería a decir que fuera de nuestras fronteras, con la importancia que ello adquiere en cuanto a la promoción exterior de este territorio.
Lo que ayer vivimos en Girona, directamente o a través de los medios informativos, quedará para siempre en la memoria de los tinerfeños. Igual que sucediera en 1961, 1989 y 2001, cuando se produjeron los anteriores ascensos del Tenerife a la categoría grande del fútbol español. Pero si algo diferencia el momento actual de aquellos otros es que la vivencia resulta nueva, verdaderamente inédita, para un montón de jóvenes que nunca antes habían disfrutado de una alegría igual. Sólo hay que ver sus caras para entender la ilusión y el orgullo que les produce la posibilidad de sentir que el equipo de su tierra va a competir, dentro de nada, con los equipos más potentes de España, como el FC Barcelona, el Real Madrid, el Sevilla o el Atlético de Madrid, participantes en la próxima edición del torneo más importante del mundo, la Champions League.
Esa ilusión y ese orgullo son cualidades que van más allá de lo meramente futbolístico. Con ilusión y con orgullo se puede encarar cualquier reto. Son las mejores vitaminas para hacer frente a las coyunturas más complicadas, como la que nos ha tocado enfrentar en los últimos tiempos. Por eso el ejemplo que nos han dado esta temporada los jugadores que integran la plantilla del Tenerife, igual que su cuerpo técnico y el consejo de administración, viene a ser el mejor espejo al que podemos mirarnos los tinerfeños. Todos ellos hicieron posible aquel lema certero con el que arrancó la temporada: Ten fe. Durante el largo campeonato nos demostraron que las grandes conquistas se coronan a base de perseverancia, paso a paso, partido a partido. Ejemplificaron como nadie que el tesón, la humildad y el compromiso constituyen la fuente del éxito.
Por todo ello, hoy nos sentimos más orgullosos que nunca de los futbolistas, técnicos y consejeros de nuestro Club Deportivo Tenerife. Es esa la razón por la que estamos seguros de que toda la Isla se va a volcar en el recibimiento a los protagonistas de esta gesta. La jornada de hoy tiene que ser -va a ser- singularmente festiva, abierta al disfrute de todas las gentes de Tenerife: de niños, jóvenes y mayores; de hombres y mujeres de toda condición. Las gentes de la Isla van a expresar a lo largo del día el reconocimiento a un equipo que ha devuelto nuestro nombre a lo más alto del panorama futbolístico español. Para muchos, los más jóvenes -como decía antes-, será la primera vez. Pero para otros será la reedición de instantes ya vividos. Para los más viejos, para nuestros mayores, seguro que será la ocasión de echar la vista atrás y recordar a tantos héroes del pasado, los que forjaron la historia de una entidad que más que un club es un sentimiento. Porque el Tenerife es una pasión y como tal hoy nos devuelve a Primera, que es la posición que distingue a nuestra Isla.
* Presidente del Cabildo de Tenerife
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