- Viernes, 12 de junio de 2009
García Luis: "Hubo torturas salvajes dentro del Templo Masónico"
JOSÉ D. MÉNDEZ, S/C de Tfe.
Ricardo García Luis es un historiador con una amplia trayectoria, más de 30 años de trabajo, que han incluido la tradición oral, sobre la represión posterior al golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y sus repercusiones los años siguientes con una Guerra Civil que no afectó como tal a Canarias, pero que costó a esta tierra miles de muertos por efecto de la dictadura franquista. Cuestionado sobre los restos encontrados esta semana en el interior del Templo Masónico de la calle San Lucas manifestó querer ser prudente, pero afirmó luego: "En el interior del templo se torturó salvajemente los primeros días tras el golpe de Estado".
García Luis explica: "No tengo suficiente información y sobre lo que allí se encuentre deberá decidir un juez, pero en el interior del edificio del Templo Masónico se torturó salvajemente después de que el edificio fuera incautado por los golpistas. Hay testimonios, como el del doctor Manuel Bethencourt del Río que habla de un panadero llamado Bodria, o la historia del alcalde de Buenavista, Antonio Camejo, que desde la cárcel provincial de la calle San Miguel fue trasladado varias noches al Templo para ser torturado allí".
"Se habla de una checa falangista en los sótanos. Había hasta un médico que establecía el momento en que no se podía pegar más, pero siempre se puede ir la mano. Además eran personajes que necesitaban beber para envalentonarse y puede que por la confusión, si murió alguien durante la paliza, antes de lanzar los cuerpos al mar como era habitual, los hayan enterrado en ese aljibe que luego fue entullado y ahora ha reaparecido con las obras de rehabilitación. Lo veo posible, aunque carecemos de elementos de juicio y hay que hacer un trabajo científico y serio", añadió.
Historia oral.- El experto trabaja "no sólo en archivos o hemerotecas, sino hablando con centenares de represaliados y sus familiares. Curiosamente, tres de ellos, sin conocerse entre sí, establecieron en 1.600 la cifra de desaparecidos en esos momentos iniciales. Las sacas nocturnas se anotaban en Fyffes y se guardaban las listas en las cañerías. El traslado a otras prisiones y las construcciones posteriores hicieron desaparecer estos restos".
Para García Luis, "algunos nos hemos dedicado a debatir, reflexionar y pensar sobre esta época, pero está por escribir. Si hay que andar de 1 a 100 estamos en 20. Un ejemplo: el general Dolla es el malo de la película, pero llegó a la isla el 14 de septiembre de 1936, y Mola, el ideólogo, ya dijo que había que golpear duro y rápido al enemigo para no dar posibilidad de resistencia. Entonces, ¿qué pasó hasta que llegó Dolla?", se pregunta.
El último alcalde republicano.- García Luis opina que los restos del último alcalde republicano, José Carlos Schwartz, estarían en la Fosa de Maja, en Las Cañadas. Respecto a los colectivos que propician la recuperación de la Memoria Histórica, para él "son más efectivos cuanto más familiares hay en ellos. Se debe trabajar bien y evitar que limpien simas o fosas".
"Lo de las calles con nombres franquistas es vergonzoso, pero no sólo las de los generales golpistas, sino las de los involucrados en el golpe. Hay más de cien referencias franquistas y lo serio hubiera sido crear una comisión que decidiera sobre el asunto y no que el alcalde se levantara un día y cambiara algunas por unos nombres raros", señaló el historiador tinerfeño.
García Luis concluyó: "Hay que dignificar la historia. Debemos construir una sociedad adulta que acepte lo que ocurrió porque la verdad absoluta pienso que no se sabrá nunca. Mi ilusión es que un día podamos tener la lista completa de los desaparecidos, no sólo con su nombre, sino con cómo y dónde desaparecieron esas personas".
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