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EFE, Beirut
La coalición política pro occidental venció en las elecciones parlamentarias del Líbano, celebradas el domingo, y revalidó su mayoría frente a la alianza pro siria, liderada por el grupo chií Hizbulá, según el recuento oficial difundido ayer. En una rueda de prensa, el ministro de Interior libanés, Ziad Barud, ofreció los resultados definitivos de los comicios, donde la coalición ganadora Fuerzas del 14 de marzo se hizo con 71 escaños y la alianza pro siria Fuerzas del 8 de marzo con 57, en un Parlamento de 128 escaños.
Con estos resultados, se mantiene casi el mismo reparto que había en la Cámara desde las legislativas de 2005, cuando las fuerzas antisirias lograron 72 escaños, frente a los 56 que ganó la coalición de Hizbulá. El grupo chií reconoció su derrota e instó a sus rivales a la cooperación, mientras que los seguidores de la coalición del 14 de Marzo salían a la calle a celebrar la victoria.
Un total de 3.257.230 votantes estaban convocados a las urnas para elegir a 128 diputados, 64 cristianos y 64 musulmanes, entre unos 580 candidatos que se habían presentado en todo el país.
Como se esperaba, la oposición pro siria ganó en el sur del Líbano y en una parte del valle oriental de la Bekaa, ambas zonas de mayoría chií, donde ningún candidato alternativo consiguió hacerse con algún escaño.
En Beirut, dividido en tres circunscripciones, triunfó la mayoría antisiria con 17 escaños, frente a los dos obtenidos por la oposición.
En áreas de mayoría cristiana como Kesrouan y Biblos, en el centro del país, la victoria fue para la Corriente Patriótica Libre de Michel Aoun, aliado del Hizbulá, mientras que en Metn, en el centro, se produjo un empate. En otras zonas de mayoría cristiana como Zahle, en el este del país, Aoun y sus aliados fueron derrotados, al perder siete escaños de los obtenidos en el año 2005.
En Batrun, en el norte, también de población predominantemente cristiana, la victoria fue para las Fuerzas del 14 de Marzo, mientras que en Zghorta, también en el norte, lo fue para la oposición.
Hizbulá, "deportivo"
Antes de publicarse el recuento oficial, el dirigente de la mayoría parlamentaria Saad Hariri se proclamaba el domingo por la noche vencedor en los comicios y señalaba que era "un gran día para la historia del Líbano democrático".
Aún así, subrayó, conciliador, que no hay "vencedores ni vencidos, ya que sólo el Líbano y la democracia son los ganadores".
Por su parte, el cabecilla druso Walid Yumblat, otro de los miembros de las Fuerzas del 14 de Marzo, instó a la formación de un Gobierno de unidad nacional, pero sin derecho a veto. "Es una necesidad, pero tiene sus condiciones, como no conceder derecho de veto", afirmó en una entrevista a la televisión LBC, en alusión al actual gabinete, donde la oposición puede bloquear al Ejecutivo.
El máximo dirigente de Hizbulá, Hasan Nasralá, dijo ayer, en un discurso transmitido por las televisiones libanesas, que acepta los resultados anunciados por el ministro de Interior "con un espíritu deportivo y democrático".
A pesar de que felicitó a sus oponentes, Nasralá denunció irregularidades durante los comicios, como "el pago de enormes cantidades de dinero" por parte de los contendientes para influir en los votantes y las injerencias extranjeras "anunciadas y claras".
Además, se quejó de "las acusaciones y mentiras destinadas a dar miedo a la opinión pública" y de las "instigaciones sectarias".
Según la ley libanesa, tras las elecciones legislativas, el Gobierno del primer ministro debe dimitir y, una vez formado el nuevo Parlamento, deben iniciarse consultas para elegir a un nuevo jefe del Ejecutivo, que debe ser suní.
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