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EL DÍA/EFE, Tfe./Estrasburgo
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía y Hacienda, Elena Salgado, aseguró ayer en Estrasburgo que en estos momentos ninguna caja de ahorros tiene "problemas especiales" que obliguen a una intervención, aunque admitió que, si la crisis se prolonga, alguna podría llegar a tenerlos. Pocas horas antes, en Madrid, el director general de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), José Antonio Olavarrieta, pidió al Gobierno que apruebe el Fondo de Reestructuración del sector Financiero (Frob) y proporcione a bancos y cajas "una hoja de ruta clara" para afrontar "los problemas que pudieran surgir" y salir de la crisis lo antes posible.
Salgado, después de señalar a la entrada de la reunión mensual de ministros de Economía de la eurozona que espera que los problemas económicos sean menos pronunciados en el segundo semestre del año que en el primero, confirmó que el Gobierno quiere tener listo a lo largo de este mes de junio el nuevo fondo para ayudar a la reestructuración del sector financiero, que estará dotado con 9.000 millones.
Insistió en que el problema del sector financiero es que hay una cierta "sobrecapacidad", y añadió que el actual es un "buen momento para proceder a esa reestructuración".
Críticas al BCE
Durante su intervención en las jornadas "El sistema financiero ante la crisis económica", organizadas por CCOO, Olavarrieta se mostró en contra, una vez más, de que el sector reciba ayudas públicas generalizadas -el llamado "manguerazo"- y abogó por que sólo las reciban las entidades que realmente las necesiten.
Los bancos y cajas que no estén cerca de los ratios de solvencia mínimos requeridos por la legislación de Basilea II, -el 8%- podrían necesitar ayudas públicas, pero en muchos casos se solucionarían con avales, y, en definitiva, con el mínimo coste posible para el erario público, explicó.
Según Olavarrieta, de esta crisis, "la más grande de la historia", habría que extraer algunas conclusiones, como la necesidad de redimensionar las extensas redes de oficinas de bancos y cajas, para lo que pidió "la colaboración de todos los agentes sociales".
A juicio de Olavarrieta, la crisis de liquidez que ha mantenido cerrados a cal y canto los mercados internacionales donde se financian bancos y cajas, especialmente tras la quiebra de Lehman Brothers, podría haberse evitado con una intervención más activa del Banco Central Europeo (BCE), que tendría que haber actuado como fiador en este mercado.
En cuanto a la duración de la crisis, Olavarrieta explicó que la media son dos o tres años, aunque reconoció que ya se ven "brotes verdes", como las últimas cifras de paro o algunos indicadores del mercado inmobiliario en Estados Unidos, y también en España, por el repunte del indicador sintético de actividad, aunque dijo que existe el riesgo de que la luz al final del túnel de momento no sea más que un espejismo.
Pero, mientras dure la crisis, el principal problema de bancos y cajas es la morosidad, dijo Olavarrieta, que explicó que las cajas registraron una tasa del 4,90% en abril, que se está empezando a contener, y que en marzo bajó por primera vez en mucho tiempo respecto al mes anterior. En cuanto a las medidas de apoyo al sector financiero puestas en marcha por el Gobierno español, Olavarrieta recordó que el Ejecutivo ha obtenido hasta el momento, un beneficio de 1.165 millones por los cerca de 50.000 millones emitidos por las entidades con el aval gubernamental.
"Aquí no se ha regalado nada", insistió, sino que con el Fondo de Adquisición de Activos Financieros (Faaf) y los avales para la emisión de deuda se ha inyectado liquidez pero prestando dinero y cobrando por ello, como debe ser.
También rechazó una vez más la idea de que bancos y cajas hayan cerrado el grifo del crédito y dijo que los "solicitantes solventes" siempre han tenido respuesta en las entidades, como demuestra el hecho de que entre marzo de 2008 y el mismo mes de este año las cajas han otorgado "casi 25.000 millones de crédito, incluidas renovaciones, a empresas y unos 6.500 millones a hogares". Asimismo, el director general de la CECA se refirió a la necesidad, acentuada por la crisis, de que bancos y cajas vuelvan a sus orígenes, lo que se conoce como "back to basis".
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