Sovhispan aún exite
Recientemente, y en un sencillo acto de confraternidad, nos reunimos, para incentivar recuerdos, unos cincuenta compañeros de todas las categorías, de Sovhispan, S.A., empresa que, por diferentes avatares, cerró en 1993.
¿Qué tenía Sovhispan que tan enganchados nos sigue teniendo a todos? Los más adictos confiesan que si dicha firma comercial resucitara, estarían dispuestos a devolver la indemnización que en su día recibieron con tal de volver a trabajar en una empresa donde siempre fueron tan felices.
Lo que sí queda, y mucho, en nuestras mentes son los buenos recuerdos, la armonía, el compañerismo, la picardía, los flirteos, los amoríos, las seis pagas extras; las cestas de Navidad, con pata de jamón y gallinas vivas incluidas; las planchas de pescado, las latitas de caviar o de cangrejo, la falúa, el viaje a La Palma, las miniolimpiadas del puerto, el "Cala Bona" o el "Cala Della", las descargas de pescado, los embarques de África, los containers de alfombras, etc.
Dicen que la economía está en crisis. Pero lo que no está en crisis es el cariño, el afecto y la amistad que sigue existiendo entre todos nosotros. Y estos valores no están sometidos a los vaivenes del mercado. Todo lo contrario, son nuestros patrimonios más valiosos, somos el paradigma de mucha gente que ha trabajado en otras empresas. Incluso es posible que muchos de nosotros no hayamos vivido nada igual desde nuestra salida de Sovhispan. Hagamos lo posible para que la crisis no llegue jamás a nuestros corazones, y sigamos transmitiendo el espíritu de Sovhispan a los que nos rodean y a los que nos sustituyan en el futuro.
Creo que debemos rendir un sencillo pero sincero homenaje a todos los que ya no pueden estar entre nosotros, pero que nos han dejado unos gratos recuerdos, que hacen que los sigamos sintiendo aquí presentes. Algunos nos han mandado a sus esposas con el encargo de que no se note su ausencia. Seguro que estarán orgullosos de ellas, y muy felices por vernos tan contentos y unidos, tantos años después de cerrada la empresa.
Empezaba este escrito interrogando ¿qué tenía Sovhispan? Pues creo que ya ha quedado más claro. Lo que tenía no era otra cosa que un plantel de buenas personas, de buenos trabajadores, de buenos profesionales, honrados, luchadores, buenos amigos, buenos compañeros, o buenas parejas, cargados de energía, de vitalidad, con espíritu de sacrificio y de lucha, con gran sentido del humor, y que estaban más pendientes del trabajo bien hecho que de la hora de salida.
Para muchos fue una auténtica escuela en la que aprendimos un estilo de trabajo y de vida diferente a lo que se ve hoy por ahí; aprendimos una forma distinta de relacionarnos y de convivir. Todo esto nos ha valido mucho cuando salimos a la calle, cuando conocimos otras empresas, otros jefes y otras formas de organizarse. Y nos consta que muchos nos hemos basado en lo que allí aprendimos para enseñar a otros cómo hacer bien las cosas, con eficacia, con seriedad y con mucho humor, ingrediente este fundamental en el buen clima de las empresas.
Antonio Pérez Viera
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