Albahaca, tomillo y menta crecen junto a tomateras, plantas de pimientos y cebollas en los antiguos jardines del Instituto de Enseñanza Secundaria Los Gladiolos de Santa Cruz de Tenerife, ahora convertidos en huertos ecológicos. Los alumnos de este centro, el primero de Canarias que cuenta con el Certificado de Gestión Ambiental EMAS, título europeo que reconoce a aquellas entidades que poseen sistemas de gestión ambiental sostenible, compaginan las horas de clase con el cultivo ecológico./EFE
Isabel López Rodríguez, Santa Cruz de Tenerife Albahaca, tomillo y menta crecen junto a tomateras, plantas de pimientos y cebollas en los antiguos jardines del Instituto de Enseñanza Secundaria Los Gladiolos de Santa Cruz de Tenerife, ahora convertidos en huertos ecológicos.
Los alumnos de este centro, el primero de Canarias que cuenta con el Certificado de Gestión Ambiental EMAS, título europeo que reconoce a aquellas entidades que poseen sistemas de gestión ambiental sostenible, compaginan las horas de clase con el cultivo ecológico.
La idea de crear este ecohuerto surgió hace cuatro años, cuando una de las docentes del centro comenzó a interesarse por la agricultura ecológica.
En la actualidad se ha convertido en un espacio en el que cada grupo de estudiantes dispone de su parcela, en la que cultivan frutas, verduras, plantas medicinales o especies autóctonas como tabaibas, tajinastes y verodes.
"Promovemos el trabajo en equipo y el cuidado por el medio ambiente, además de una alimentación sana y equilibrada", explicó Esther Quintero, profesora de los ciclos del área sanitaria.
Talleres en los que los alumnos aprenden a elaborar cremas y pomadas a partir de plantas medicinales se complementan con otras actividades como charlas sobre las plagas que afectan a los cultivos o la recopilación y la elaboración de recetas con productos hortícolas.
Esta propuesta tiene una gran aceptación entre los estudiantes, alumnos de los ciclos formativos de salud ambiental, educación infantil, animación sociocultural y auxiliar de enfermería.
"Muchos de ellos nunca habían visto cómo crece o cómo se cuida una judía", indica Esther Quintero, mientras deposita restos orgánicos en una compostera de la que extraen el compost que luego emplean como abono natural para la tierra.
La preocupación ambiental de este centro, el cuarto en España que cuenta con este reconocimiento, se manifiesta en otras iniciativas como la existencia de un punto limpio para almacenar de forma segura los residuos hasta su recogida y la apuesta por la utilización de energías renovables y el ahorro de consumo energético y agua.
Para ello, el centro emplea bombillas de bajo consumo y apuesta por la utilización de nuevos sistemas de grifería que reducen el gasto de agua.
Tubos fluorescentes, cartuchos de tinta, pilas, el aceite sobrante del servicio de cocina, colorantes, plásticos y otros residuos de los laboratorios perfectamente separados y etiquetados se almacenan en un punto limpio de las instalaciones, mientras en los pasillos los contenedores, diferenciados por colores, invitan a separar los residuos.
"Para concienciar a los alumnos en cuestiones ambientales debes hacerlo disimuladamente, que se vayan acostumbrando, no puedes imponerles nada porque provoca rechazo", indica Jose Francisco Capote, director del centro.
La inscripción en el proyecto EMAS ha supuesto para el Instituto el compromiso de alcanzar unos objetivos medioambientales a corto y largo plazo como el uso de cubetas de retención y materiales absorbentes para evitar posibles derrames en los laboratorios, la reducción de residuos, consumo de agua y eléctrico o promover buenas prácticas ambientales a las contratas y empresas que les prestan un servicio o les suministran material.
"Antes de imprimir piénsatelo", se puede leer en un cartel colocado sobre una impresora de la sala de profesores.
"Llevamos un control del volumen de papel que reciclamos cada año y promovemos el envío de información a través de correo electrónico, en lugar de papel", comenta Capote.
"Son pequeñas cosas que buscan concienciar a los alumnos, muchos de los cuales se convertirán en docentes y por lo tanto en divulgadores de esta preocupación ambiental" añade.
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