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EFE, Bruselas/La Haya
El ministro británico de Trabajo y Pensiones, James Purnell, anunció anoche su dimisión del Ejecutivo de Gordon Brown en una carta a dos periódicos, hecha pública al cierre de los colegios electorales.
En la misiva enviada a The Sun y The Times, Purnell, conocido "blairista" (partidario del ex primer ministro Tony Blair), justifica su decisión porque quiere instigar un debate sobre el liderazgo del Partido Laborista. En el texto, pide al actual primer ministro que "deje paso" y afirma que su liderazgo hace una victoria conservadora "más, y no menos, probable".
La dimisión de Purnell, que se suma a la de las ministras del Interior, Jacqui Smith, y de Comunidades, Hazel Blears, esta misma semana, aumenta la presión sobre Brown, cuya autoridad se cuestiona tanto dentro como fuera de su partido.
Estos tres ministros, más otros miembros del Ejecutivo de menos rango, han anunciado su marcha días antes de que Brown dé a conocer, seguramente hoy o el lunes, su esperada remodelación ministerial, con la que espera reafirmar su autoridad.
El gesto de los ministros, que se ha interpretado como un desafío directo a Brown para que abandone el cargo, se suma a la maniobra de un grupo de diputados laboristas que intentan recabar apoyos para promover un cambio de líder.
Pese a la falta de confianza expresada desde varios sectores -la oposición pide que se convoquen elecciones generales-, Brown insiste en que es la persona adecuada para sacar al país de la recesión económica y superar la crisis parlamentaria desatada con el escándalo del abuso de las dietas de los diputados.
El futuro de Brown depende en buena parte de dos factores: el resultado de las elecciones locales y europeas que se celebraron ayer en el Reino Unido -se espera una derrota laborista, pero hay que ver de qué dimensiones- y del apoyo que pueda recabar entre sus propios correligionarios.
Holanda, extrema derecha
Por su parte, el partido de extrema derecha liderado por el polémico Geert Wilders ha sido el gran vencedor de las elecciones europeas en Holanda, al convertirse en la segunda fuerza del país. Con resultados provisionales, anoche, el PvdA -miembro de la coalición gubernamental- sería el gran perjudicado, al caer por debajo del 14%, cuando hace cinco años obtuvo el 23,6% de los votos.
Además, los laboristas dejarían de ser la segunda fuerza holandesa en Parlamento Europeo y se verían superados por el PVV (Partido por la Libertad), el grupo de ultraderecha encabezado por Wilders y conocido por sus proclamas contra los musulmanes.
En su primera participación en unas elecciones europeas, el PVV lograría según los datos de un sondeo a pie de urna de la televisión pública, confirmados por los primeros resultados escrutados, en torno al 15 por ciento de los apoyos.
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