Criterios
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
Adquirir en formato PDF o consultar portada gratis
LO ÚLTIMO:

Cartas al director

5/jun/09 07:31
Compartir
Edición impresa .

Respuesta a Francisco Ayala

Muy Sr. mío: me permito responderle sobre un artículo suyo aparecido en este medio y que titula "Titsa sigue abusando". Usted hace referencia al colectivo de empleados de la compañía. Le recuerdo que somos en torno a 1.700 personas los que prestamos servicio y que se nos trata por su parte como si fuésemos auténticos delincuentes. Si usted ha tenido algún problema con algún o algunos empleados, le pido que no nos meta en el mismo saco a todos y que rectifique públicamente, pues uno de los valores del periodismo es ser objetivo en todo.

Lo de suprimir la línea del aeropuerto del sur también tendría que decir que el servicio queda cubierto con la línea 111 cada 30 minutos, cosa que usted omite (será que no se informa). Habla usted de la distancia que hay entre paradas. Bien, es cierto, pero le recuerdo, por ejemplo, que entre la parada de Weyler del tranvía y la de Rambla de Pulido (cerca de la plaza de La Paz) también hay distancia considerable. Me pregunto yo qué haría el cojo que usted menciona, y ya no le digo nada si encima el pobre hombre tiene que subir. De eso no se dice nada, ¿verdad? Todo es atacar a Titsa y a sus empleados. En fin, Sr. Ayala, tengo la sensación de que nos volveremos a responder en este medio. Un saludo.

M.A.G.R.

Un asesinato anunciado

Ahora no vale realzar las cualidades de Emilia. Pero sí denunciar con indignación que, por lo que hoy sabemos, su asesinato fue un asesinato anunciado. La conocí hace varios años, cuando durante varios meses fuimos compañeros de trabajo. Luego perdimos el contacto, hasta que un día la vi en la tienda que sería su último empleo. Hablamos un rato, y cada vez que pasaba por allí la saludaba; pero era tan reservada que nunca me habló de la tragedia que estaba padeciendo. Dando por sentado que todo maltrato es grave, este caso es gravísimo; porque ella había acogido en su casa a este sujeto y, no compartiendo hijos ni bienes, y rota la relación, su agresor no tenía nada que reclamarle. Sin embargo, no sólo siguieron los malos tratos, sino que aumentaron, incluso después de una orden de alejamiento, que el agresor violaba con frecuencia para insultarla; llegando incluso a entrar en la tienda, agredirla y amenazarla de que no descansaría hasta matarla. Con todos estos antecedentes, que ella denunció, la justicia hizo muy poco para evitar su asesinato. En países serios este individuo habría ingresado en una cárcel o en un psiquiátrico, y tanto Emilia como él estarían vivos. Lo que en otros países son delitos graves, aquí son faltas, quedando los infractores libres para cometer los peores crímenes, algunos de ellos acabando incluso con su propia vida. Y para gran parte de la sociedad esto es normal. Una sociedad hipócrita y aborregada. Hipócrita porque cuando se produce un crimen pide endurecer las penas, y cuando alguien lo plantea seriamente alega pérdida de derechos y de libertad; confundiendo ésta con impunidad. Aborregada porque no reclama y, por encima de la sensatez, en la mayoría prevalece la posición de la secta política a la que pertenece. Poco sirven las manifestaciones, porque en ellas el problema se enfoca desde una óptica simplista y feminista, presentando a los hombres como agresores y a las mujeres como víctimas, cuando el problema es mucho más complejo -en esta manifestación, un grupo de mujeres gritaba: "¡Nosotras no matamos!"; lo que es rotundamente falso-; mientras no se les exige a quienes tienen la obligación de proteger a las víctimas y producir los cambios legales que nos lleven a terminar con esta lacra. Porque los agresores y los asesinos no van a desaparecer porque lo pidamos en manifestaciones. Mientras, los que tienen el poder para producir esos cambios actúan a golpe de encuestas y crean un Ministerio de Igualdad que, aparte de las estupideces que dice la ignorante ministra, les sirve para hacer propaganda y conseguir votos, que es lo que realmente les interesa.

José Manuel Cabrera Zamora

 Última hora:

 Últimas galerías:

PUBLICIDAD

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Portada > Criterios

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: