EL PRÓXIMO domingo son las elecciones europeas, por supuesto no tienen la importancia de unas nacionales, pero España y Canarias, igual que la mayoría, si no la totalidad, de las naciones europeas, dependen en su prosperidad de la buena marcha de esa Unión Europea, todavía una especie de entelequia al no haberse aprobado la resolución de Lisboa para hacer más operativa esa otrora llamada Europa de los mercaderes. Es necesario ir a votar y votar en conciencia. Para los cristianos -nos ha recordado la Iglesia- es una obligación, siendo necesario valorar aquellos partidos que protegen la familia, la educación, las buenas costumbres, la libertad religiosa y de culto, el derecho a la vida desde su concepción hasta la muerte, dejándose de pamplinas y de deformaciones terminológicas, como "derecho de la mujer", para el aborto, o una "muerte digna" para la eutanasia. Canarias, en particular, se juega mucho porque es necesario que se reconozca el aislamiento por la lejanía del Continente, con el lógico encarecimiento de los costes de los transportes, y la ausencia de materias primas.
Comprendiendo el razonamiento de Coalición Canaria de que su prioridad será defender lo que importa a Canarias, habrá que reconocer que estará incluida en un grupo junto con el PNV y CiU, que, según las encuestas, puede sacar 2 diputados, por lo que será necesario rotar, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, y que para lograr cualquier cosa será necesario igualmente contar con los apoyos de algún grupo mayoritario, como el socialista o el popular; los que pertenecen a uno de estos dos grupos lo tiene más sencillo. El resultado de estas elecciones podría significar un cambio de ciclo si gana el PP, pues sería la primera derrota del PSOE de Rodríguez Zapatero ante Rajoy. Por cierto, no sé cuándo el centro-derecha va a dejar de lado la inferioridad moral absurda ante la izquierda, y no pasar ni una con lo que está cayendo, a lo que a continuación nos referiremos.
Me voy a referir ahora a lo que se está descubriendo en Andalucía, que ya presentíamos desde hace mucho tiempo, y que ahora se está desvelando. La tremenda corrupción política, con subvenciones importantes a una empresa cuya apoderada es una hija de Manuel Chaves, para la que hubo, según dice la prensa, especialmente el diario El Mundo (a quien nunca pagaremos la labor de investigación desarrollada y gracias a la cual se descubrió el terrorismo de estado de los GAL, en la época de Felipe González, y toda la corrupción de aquel período, así como el mantener abierto el tema del terrible atentado del 11-M que tan importantes consecuencias tuvo en España además del sufrimiento de las casi 200 víctimas y los más de mil afectados), que cambiar disposiciones oficiales, colocando como alto cargo de la empresa, con 6.000 euros mensuales, aparte de otras canonjías, al alcalde socialista que le dio los permisos de ubicación. Ya el Ayuntamiento de Sevilla había tenido problemas con unas facturas falsas y otras prebendas a familiares. De igual forma, lo de Manuel Chaves en su cortijo andaluz no se limitó a su hija sino que ha favorecido en otras ocasiones a sus hermanos. Esto es lo que al menos dice la prensa.
Pues bien, el PP está obsesionado con el avión Falcon de Zapatero, y ni siquiera Arenas dice gran cosa de esta corrupción y tráfico de influencias a gran escala; la caballerosidad hay que dejarla al margen en estos casos, y más con partidos que fueron capaces de desarrollar la campaña mediática del 11-M en medio de la tragedia. Uno de los fallos de Aznar, que no fueron demasiados, fue el no destapar, levantar las alfombras y remover muchos puestos en puntos claves al llegar al poder. Bien que lo pagó en el ya citado 11-M. Por cierto, los socialistas siguen recurriendo a la guerra de Irak, donde Aznar se limitó, aparte de dar su apoyo "moral", a enviar un buque hospital, fuera de la zona de combate, y una vez terminada la guerra, una fuerza de interposición, para que no se mataran entre ellos, como luego sucedió, y donde no murió ni un soldado español, y que ha significado que hoy en Irak exista una democracia, en lugar de una dictadura, aunque sea imperfecta. Naturalmente, no dicen anda de la primera guerra del Golfo, donde Felipe González sí envió fuerzas combatientes y con personal de reemplazo.
Termino por hoy con otra investigación del periódico El Mundo, casi en exclusiva, sobre los últimos descubrimientos de un químico, Antonio Iglesias, refrendado por el Colegio de Químicos, sobre la presencia de "titadyn" en los explosivos que estallaron en los trenes del 11-M, y que descarta la utilización de goma 2 ECO, sacada de mina Conchita en Asturias, por la que hay varias personas en la cárcel con importantes penas, y trastocando la versión oficial de los hechos ocurridos, haciendo necesaria la apertura o continuación de ese juicio, cuya sentencia tiene importantes lagunas.
En la presentación del libro donde se narran los descubrimientos y sus consecuencias, escrito por Antonio Iglesias y con prólogo del vicedirector de El Mundo, García Abadillo, uno de los principales investigadores de este suceso. Pedro J. Ramírez, de forma similar a Emile Zola en Francia, en el caso Dreifus, hace 111 años, ha acusado valientemente a 18 cargos judiciales y policiales cuya actuación, ocultación, manipulaciones, negligencia y declaraciones (a cada uno lo suyo) han impedido que se conozca lo que realmente ocurrió el 11-M, donde no debemos olvidar "desaparecieron", sin que nadie lo impidiera, 90 toneladas, 90.000 kilos, de hierro llenos de restos de explosivos, de los vagones de los ferrocarriles siniestrados. Ha sido un trabajo técnico y, según su autor, se ha escrito para contribuir al esclarecimiento de la verdad de lo sucedido. Es necesario que las asociaciones de víctimas y de otro tipo soliciten la reanudación del juicio al aparecer pruebas que trastocan y cambian lo sentenciado. No es previsible, en absoluto, que el Gobierno actual solicite la apertura o continuación de lo juzgado para terminar de aclarar los hechos, y enfrente a los acusados por Pedro J. Ramírez de sus negligencias, ocultamientos y posibles perjurios.
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