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EL TURISMO QUE VIENE, A EXAMEN ANTONIO PEDRO TEJERA REYES

La crisis del turismo español

4/jun/09 07:46
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CoMENTÁBAMOS de forma directa, así como con cierta contundencia, la realidad de la crisis que está presente en el turismo mundial, refiriéndonos concretamente a la problemática que suponen unas enseñanzas constreñidas, obsoletas y faltas de realidad, que son las que imperan en la casi totalidad del sistema, y a la que achacamos su parte fundamental en la situación actual.

Comprobación evidente la hemos tenido recientemente en las II Jornadas sobre Proyectos de Investigación en Turismo, organizadas por la Asociación Española de Expertos Científicos de Turismo, AECIT, en la Universidad de las Islas Baleares, con el apoyo de su Escuela de Hostelería, donde hemos asistido a una pequeña muestra muy bien presentada y totalmente clarificadora de nuestras aseveraciones, donde ha flotado en el ambiente -como tenía que ser- el fantasma de la crisis mundial que está soportando todo el sector económico, de la cual, naturalmente, no podía escaparse el turismo, pese a las alentadoras propuestas de la Organización Mundial del Turismo, OMT, a su hoja de ruta, o a las esclarecedoras palabras de su secretario general a.i., Taleb Rifai, cuando dice que "el turismo no está en crisis, el turismo está afectado por una crisis económica que implica a todos los países del mundo".

Y es que en estas jornadas a las que asistimos en Palma de Mallorca no ha faltado ninguno de los ingredientes que demuestran que nuestra apreciación es más que razonable.

Estamos ante una situación en el sector turístico en la cual la profesionalidad ha comenzado a deteriorarse de una forma tan evidente que da pánico.

El turismo español comienza a resentirse de una forma tal que estamos viendo como se precipita en una pendiente en la cual nadie parece enterarse de nada, con parches mal puestos y dando tumbos sin saber cuál es la dirección correcta.

Quizás estudiando las consideraciones, reflexiones y recomendaciones del experto de la citada OMT, Eugenio Yunis, en su pasada intervención en el Congreso de la CONPEHT, celebrado el pasado noviembre en Santiago de Chile, y poniéndolas en práctica, tengamos la solución del problema, sin que esto quiera decir que lo podamos hacer con la urgencia que el caso necesita.

Nos encontramos ante un escenario difícil de tratar, donde los valores humanos tienen mucho que decir, por lo que se hace complicado pedir que se apliquen las medidas oportunas, cuando sabemos a ciencia cierta que estas serían casi imposibles de asumir por quienes tienen el deber de hacerlo en nombre de una sociedad que ve ir hacia el precipicio todo lo que ha costado muchos años consolidar como es el turismo en España.

Razones nos sobran para exponer el análisis de una realidad que -como decíamos en nuestro anterior artículo publicado en este periódico EL DÍA- acusa un evidente deterioro de la profesionalidad en el sector, que nace desde sus mismas entrañas, como bien vimos puesto de manifiesto en las brillantes intervenciones de algunos de los expositores en las jornadas de la AECIT, que comentamos, si bien con las reservas naturales que estamos ya acostumbrados a observar.

Vivimos un panorama donde es posible encontrarnos en un hotel de cinco estrellas -en la zona de mayor concentración de hoteles de esta categoría, en España- a una recepcionista que no sabe hablar casi el español? no digamos su contestación si se nos ocurre preguntarle, por ejemplo, dónde queda una farmacia o un comercio de calzados.

Hace escasos días nos ocurrió -en una zona turística de primera categoría española- que, habiendo alertado al recepcionista de noche, en un hotel de cuatro estrellas, sobre nuestra hora de llamada para poder tomar un avión, advirtiéndole de que si no contestábamos al teléfono nos fuesen a despertar directamente a la habitación, nuestra indicación no se cumplió en absoluto. Afortunadamente no tuvimos necesidad de su cumplimiento. Ante nuestra irónica protesta -estamos "curados de espanto", como se dice habitualmente-, nos contestó el recepcionista de la mañana que el despertador era automático y después de llamar dos veces se desconectaba? ¡Todo un servicio impecable!

Volando desde Miami a Madrid, en un vuelo de Iberia -también recientemente-, después de la minúscula cena de turno se nos ocurrió pedir un licor dulce. Cualquiera de ellos. No había, nos contestó una azafata muy diligente e incluso se molestó en intentar conseguirlo, sin éxito. También impecable este servicio que antes existía, en muchos casos gratuito, pero generalmente pagando.

Pequeñas muestras del deterioro que sufre la actividad del turismo español, donde eso de "la calidad", sus certificaciones, y todas esas alharacas que giran alrededor de ello, son simplemente palabras huecas en boca de personajes que aprovechan el turismo como trampolín para sus proyecciones personales, ya sean políticas o empresariales.

La evidente falta de profesionalidad que hoy campea por todo este panorama turístico no es otra cosa que la consecuencia de una mala preparación para ocupar puestos de trabajo en el sector, con un desprecio absoluto a los detalles que han propiciado que España se haya convertido en la primera potencia mundial del turismo receptivo, modelo y consecuencias que podemos aplicar a todas las zonas turísticas del mundo sin ninguna exclusión.

Las "señas de identidad" son las que marcan las diferencias. En las II Jornadas sobre Proyectos de Investigación en Turismo, organizadas por la AECIT, tuvimos una ocasión más de comprobarlo.

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