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"No hay palabras"

Desde el domicilio de la esposa e hijas de Salvador Morales, el presunto asesino de Isabel Canino, rechazan hacer declaraciones. No obstante, en su círculo más cercano dicen que el individuo frecuentaba la zona junto a un hermano y a un amigo, "como si no tuviera nada que ver" con lo ocurrido.
3/jun/09 07:41
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ÓSCAR MARTÍN, Tenerife

"No tenemos nada que decir. No hay palabras". Así respondieron ayer a EL DÍA desde el domicilio de Salvador Morales Méndez, el presunto asesino de Isabel Canino Rivero, hallada muerta el pasado jueves en el interior de una vivienda en el Camino de la Hormera, en La Laguna.

Desde la vivienda familiar, situada en la avenida de La Piterita, en Finca España, probablemente una de sus hijas -así se pudo deducir por la voz joven de la interlocutora- no quisieron ir más allá de la simple frase reseñada en torno a la muerte de la Isabel Canino, supuestamente a manos de Salvador Morales, casado y padre de tres hijas. En la calle Tulipán, a menos de cien metros de la vivienda del detenido, algunas personas de su entorno más cercano sí que fueron más allá y relataron algunos de los movimientos realizados por Salvador Morales después de la primera detención efectuada por la Policía, aunque bien es verdad que el aparente miedo se apoderó de esta solitaria calle.

Aseguran que durante esos días, este hombre "frío y calculador" rondaba con cierta frecuencia la calle, y que siempre lo hacía junto a uno de sus hermanos y un amigo, ambos residentes en la misma calle. De hecho, algunas personas manifestaron ayer que a Salvador Morales se le vio participando en una comida celebrada en el edificio donde reside su hermano, al parecer acompañado de familiares venidos de La Gomera.

Otros vecinos relataron, además, que pocos días antes de que las fuerzas de seguridad procediesen a su primera detención -luego fue puesto en libertad- Salvador Morales Méndez estuvo junto a su hermano y el amigo cerca de un vehículo de marca Mitshubitsi Montero de color azul, al parecer propiedad de una de las hijas de Salvador Morales. Al día siguiente, según algunos vecinos residentes en esta calle, una grúa se llevó el vehículo y luego detuvieron al presunto autor.

Además, según ha podido saber este periódico a través de las fuentes consultadas, el presunto asesino de Isabel Canino Rivero llegó a presenciar algunas de las "pitadas" protagonizadas por los familiares y amigos de Canino durante una de las búsquedas realizadas por la zona.

Y es que Salvador Morales aparentaba, añaden los vecinos, que nada tenía que ver con la muerte de su ex pareja. Durante el largo tiempo en el que se trataba de averiguar el paradero de Isabel Canino, Salvador Morales dedicaba gran parte de su tiempo a hacer reformas en su casa, tal y como añaden quienes lo veían por la zona.

Ayer, sin embargo, este periódico trató de dar con el hermano del detenido, pero fue también imposible. Algunos vecinos aseguraron, por otro lado, que había abandonado su domicilio, pero no quisieron ofrecer pistas sobre dónde se encuentra en la actualidad, aunque al parecer permanece en una vivienda cercana, junto a otros familiares.

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