EFE, Barcelona
Una educación sexual deficiente aumenta el riesgo de que niños y adolescentes sean víctimas de abusos, ya que este desconocimiento les puede impedir discernir si están siendo objeto de este tipo de agresiones, que, según datos de la Fundación Vicki Bernadet, sufren casi el 18% de los menores españoles.
María José Giménez, coordinadora de la fundación, que desde 1997 trabaja en este ámbito, manifestó que el abuso sexual es un fenómeno social que, según los informes más recientes, se mantiene, y que muchos casos no se denuncian pese a la obligación de hacerlo.
Un reciente estudio realizado entre universitarios reflejaba que el 19% de las estudiantes y el 15,5% de los estudiantes habían sufrido abusos antes de los 18 años y un 14,9% antes de los 13 años.
"Dos de cada diez niños pueden estar sufriéndolos, en la mayoría de los casos (más del 60%) por parte de un familiar o una persona cercana", afirmó esta experta, que defiende los programas de educación afectivo-sexual para que los niños sepan qué situaciones son las que pueden o no permitir.
"La falta de educación sexual favorece los abusos, si los niños tienen únicamente esa información por parte de la familia o su entorno de confianza, sólo cuentan con esa referencia, por lo que no pueden comparar si eso está bien o no", advierte Giménez.
Falsa confianza
La confianza que suele tener con su agresor confunde al niño, ya que es "alguien conocido que no le puede hacer ningún mal". Cuando lo entiende, el agresor lo intenta convertir en un secreto, para que el menor no se lo cuente a nadie, y éste se ve atrapado en una relación que no puede explicar. Por eso tarda en poder denunciar y su entorno en poderlo detectar.
En este sentido, apuntó que lo más importante es que los profesionales que trabajan con menores -educadores o médicos- estén formados en percatarse de cuándo un niño tiene comportamientos anómalos y si están relacionados con abusos.
A veces no se trata de casos muy evidentes, como violaciones o relaciones sexuales completas, sino de otros contactos en los que el adulto utiliza igualmente al menor para sus prácticas sexuales.
La Fundación Vicki Bernadet, que tiene un equipo multidisciplinar de psicólogos, abogados y trabajadores sociales, ha recibido esta semana el premio Ramon Tesarach de la Academia de las Ciencias Médicas y de la Salud por su labor.
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