EUROPA PRESS, Vitoria
La Ertzaintza detuvo a dos jóvenes sospechosos de haber cometido un sabotaje contra el repetidor de la localidad alavesa de Mendibil el pasado 11 de mayo. Uno de ellos, Jokin Cerain, acababa de ser condenado a dos años de cárcel en un juicio contra un comando de ETA, y había llegado a un acuerdo con el juez para eludir la cárcel si no volvía a cometer en cinco años un delito relacionado con el terrorismo. De no ser así, cumpliría ambas penas. Durante su detención, familiares y amigos lo despidieron con gritos de "Jokin, Jokin". El otro detenido es Andrés Arrue Ayuso.
El acto de sabotaje tuvo lugar el pasado 11 de mayo contra un repetidor de telefónica de Mendibil, en el término municipal de Arrazua-Ubarrundia. Un artefacto casero estalló en el exterior de la alambrada de la caseta del repetidor. Las líneas telefónicas de la zona no se vieron afectadas. La bomba estaba compuesta por una bombona de camping-gas, un aerosol y material pirotécnico que se utilizó como iniciador.
Kale borroka
La Ertzaintza ha atribuido este acto a la kale borroka y ha llevado a cabo registros tanto en los domicilios de los detenidos como en los de sus padres. En el registro del domicilio de Cerain, practicado en la calle Paraguay de la capital alavesa, la Ertzaintza sacó cinco cajas de cartón del interior del piso. Unos minutos después Cerain fue sacado de la vivienda. Familiares y amigos que se concentraron en las inmediaciones del dispositivo montado por la policía lo despidieron al grito de "Jokin, Jokin".
El dispositivo policial fue puesto en marcha por la Unidad de Desactivación de Explosivos de la Ertzaintza (UDE), una unidad canina y varios furgones policiales.
Cerain había acordado la semana pasada con la Fiscalía de la Audiencia Nacional una condena de dos años de cárcel por formar parte de un comando de información de ETA que facilitó a los terroristas datos sobre militares, policías nacionales y concejales del PSOE. El día 28 de mayo, el fiscal de la Audiencia Nacional Ignacio Gordillo rebajó de seis a dos años su petición de cárcel para Cerain y otros diez procesados por formar parte de un grupo de información de la banda terrorista, tras alcanzar un acuerdo de conformidad con las defensas de los acusados. La mayoría de los condenados logró así evitar el ingreso en prisión al no contar con antecedentes penales.
La rebaja general de las penas se debió a las "dificultades de prueba" y a que "han pasado muchos años desde que se produjeron los hechos". Según el acuerdo, en caso de que alguno de ellos fuese condenado antes de cinco años por un delito relativo al terrorismo, cumpliría ambas penas.
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