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LA MEDIA COLUMNA FRANCISCO AYALA

Titsa sigue abusando

1/jun/09 07:39
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HE ESCRITO en esta columna largo y tendido sobre la empresa pública de transportes Titsa y sus continuos abusos al usuario, que la está sosteniendo, y soportando, porque no hay otra. Alguna vez me he pronunciado cuando la desconsideración de la empresa con el público es intolerable, porque se privatice este servicio que actualmente pertenece al Cabildo Insular de Tenerife, cuya corporación permite a la empresa y a sus trabajadores un funcionamiento que raya en lo desconcertante y hasta en lo caótico.

En vez de contestar a las críticas y a las quejas de los usuarios, y lejos de pedir disculpas, ni la más mínima explicación por parte de la empresa y de quienes la mandan, ni, evidentemente, la expresión del mínimo propósito de enmienda. Uno llega a añorar aquellas guaguas azules, y hasta las anteriores que llamaban "perreras", cuyos usos tenían mucho de familiares y bastantes más humanos, casi como de la noche al día, comparados con los que dispensan los empleados de Titsa. Era cuando el billete del trayecto más caro costaba treinta céntimos, o sea tres perras gordas. Y el más barato, que cubría casi todos los recorridos, diez céntimos, una sola perra gorda. Las guaguas perreras no tenían parada fija, sino que se detenían allí donde el usuario tocaba el timbre y, algunas veces, se oía una voz que decía: "¡Pepe, párame en la esquina de Salamanca!".

Por contra, y sin pretender que las guaguas de Titsa hagan lo de las perreras, ahora, en los itinerarios las paradas están situadas, la mayoría de las veces, a considerable distancia una de otra, como las de La Salle, una en la plaza del antiguo Hospital Militar y otra cerca de la esquina de la calle de Leoncio Rodríguez, con Puente de Galcerán entero y buena parte de La Salle por medio. Quisiera saber si los señores responsables cabildicios de Titsa tienen en su familia un cojo o una persona con dificultades de desplazamiento que coja la guagua 905 o la 914, por ejemplo, y que o se equivoquen o pierdan la guagua en una parada y tenga que caminar hasta la siguiente; algunos no podrán hacerlo en ese largo trayecto, ¿y qué hacen?

Queda destacar la guinda de esta tarta. Como castigo al usuario, Titsa acaba de suprimir las dos líneas directas Santa Cruz-Aeropuerto del Sur Reina Sofía. Y este regalo de la empresa pública del Cabildo llega en medio de la crisis, cuando el Gobierno de la nación suprime tasas aeroportuarias para abaratar el viaje en avión a los que vienen a Tenerife.

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