G. JIMÉNEZ, S/C de Tenerife
"Los poetas dicen que al lugar donde uno ha sido feliz no vuelvas nunca, pero a mí me gusta regresar a Canarias y a Tenerife". Así se presentó anoche en el Tenerife Espacio de las Artes (TEA) el cantautor Joaquín Sabina, quien, acompañado del escritor Benjamín Prado, expuso su faceta más poética sin acompañamientos musicales en el cierre del ciclo de recitales del espacio cultural.
Sin tapujos, directo y crítico (muy en su línea), pero sin sombrero, comenzó Sabina a recitar muchos de sus versos, algunos ya convertidos en canciones y otros, quizás, en proceso de serlo.
Benjamín Prado, con el tocado del cantautor de la cabeza "para poder descubrirme ante vosotros", quiso iniciar su recital con un homenaje a la amistad que une a estos dos artistas, y expuso, ante los más de medio millar de presentes, "la primera canción que escribimos juntos, Cuando aprieta el frío", una obra de la que varió sus dos últimos versos para ofrecer al público y a la Isla unas palabras de cariño.
El escritor continuó sus muestras de afecto a Sabina, y recordó las palabras de aliento que le dedicó en algún momento malo de su vida con "A mi hermano Joaquín, para que no se olvide".
Con guiños cargados de humor, el poeta catalán también honró a su compañero, y en más de una ocasión recordó la ayuda prestada al mismo. "Cuando no se me ocurre nada, por una coincidencia de felicidad doméstica, coincide que a Benjamín su novia lo deja. Y yo le digo: Benja, vamos a aprovechar esto y sacar algo de dinero".
Pero no todo fueron halagos entre ellos, y en la noche evocaron a grandes figuras de su firmamento. "Lo mejor que ha hecho Benja por mí ha sido presentarme a Rafael Alberti", señaló Sabina, quien quiso recordar al escritor con un poema que le escribió.
Prado no quiso ser menos, y recitó "Adefesio", unas líneas que dedicó a la viuda de Alberti, de quien destacó su papel de esposa del difunto, aún estando el poeta vivo, con palabras tan sugerentes como "ladilla", "polilla", "piojo", "carroña" y "mosca de la paella", entre otras.
Poetas de la calle, como bien podría definirse a los protagonistas, olvidaron cualquier tipo de cursilería poética durante toda la sesión, y las críticas también afloraron en más de una ocasión con obras como "El inmigrante", unos versos que expresaban la preocupación que siente Prado ante "la velocidad con que tanta gente está corriendo de un lado a otro, y dejar de ser un país de emigrantes para ser uno de xenófobos".
Los dardos también fueron lanzados por Sabina, quien a través de "A vuelta de correo" ironizó sobre "todos esos anuncios que ponen los solterones para encontrar una chica".
Pero no todo fueron flechas, y el cantante también hizo alarde de su arte para "bendecir" a las féminas y todos sus atributos.
La música que corre por las venas de Sabina afloró también en el recital, y los versos se alternaron en más de una ocasión con cantos a capella. Pero el ritmo también surgió en Prado, quien pidió a los presentes en la sala que acompañaran su recital con el chasqueo de sus dedos.
Como colofón, y en la misma línea de Miguel Ríos y Luis García Montero el pasado lunes, los poetas quisieron recordar al escritor Ángel González, "de todas las personas grandes que hemos conocido, el número uno", y cerraron la sesión con una canción del próximo disco de Sabina, que a dueto y con palmas cantaron como despedida.
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