MARGA MARRERO, Tenerife
Orgulloso de poner su grano de arena en el complejo camino de la concienciación ambiental, José Antonio Quirós concursa en el Festival Internacional de Cine Ecológico y de la Naturaleza con "Cenizas del cielo" (2008), película en la que habla sobre "las contradicciones del ser humano frente al progreso".
Tras un largo peregrinaje por festivales de todo el mundo, la cinta llega al certamen portuense, donde se proyectará mañana, a partir de las 17:00 horas. El director asturiano asegura que, en general, el nivel creativo en España es muy alto, aunque cree que "una parte del público nacional es reacio al producto cultural generado aquí".
-¿Cómo comenzó el proyecto de "Cenizas del cielo"?
-Cuando recorría España me iba fijando en fábricas, cementeras y centrales ubicadas al lado de parajes maravillosos; éste fue mi punto de partida. Más tarde, seguí la historia de un personaje que llevaba cuarenta años luchando contra una central térmica en Asturias que estaba contaminando un valle.
-Valore la recuperación de este Festival de Cine Ecológico tras catorce años de ausencia.
-Un pueblo sin cinematografía es un pueblo muerto. Recuperar un festival como éste es necesario porque se tiene la oportunidad de exhibir películas de muchos lugares y, además, porque es un testimonio que queda para siempre.
-¿Cree que en estos últimos años se ha apagado el debate ambiental, encendido en su momento por el documental de Al Gore?
-Cuando Al Gore protagonizó este documental, que a mí me pareció un documental discursivo, me pareció interesante, pero "Cenizas del cielo" va en otra dirección, trata sobre las contradicciones que tenemos frente al progreso. Ahora no se da especial importancia a determinados detalles relacionados con la sostenibilidad, aunque estos asuntos serán los más importantes a largo plazo. Vamos mejorando, pero queda mucho trabajo.
-¿Qué quiere decir al público con esta película?
-La cinta plantea de manera tragicómica cuál será el futuro de las nuevas generaciones. En el debate sobre la sostenibilidad estamos retrocediendo y avanzando, y la única manera de avanzar es siendo muy tajantes. Los gobiernos tienen que ser los primeros en concienciarse, pero los políticos van por detrás de lo que pide el pueblo.
-"Cenizas del cielo" ha pasado por numerosos festivales desde 2008. ¿Cuesta mucho promocionar una película?
-Sí, la verdad. Tengo que ir con la película como si fuera mi criatura. Aunque estoy muy contento porque se va descubriendo y llega a la gente. Pero si no tienes una marca que te respalde, no tienes nada. Es muy preocupante que una película española se estrene al mismo tiempo que una superproducción americana debido a las diferencias de promoción y número de copias.
-¿Cuál sería la solución?
-La solución tiene que empezar por la protección, pero no quiero caer en el tópico, porque ahora soy testigo, tras mi paso por lugares como Francia, México o Japón, de que nuestras películas son entendidas y admiradas en todo el mundo. La promoción del cine español en el exterior es una cuenta pendiente importantísima.
-¿A qué se debe que el público cada vez acuda menos al cine para ver películas españolas?
-El sector audiovisual está cambiando radicalmente, cada vez va menos gente a las salas de cine pero, curiosamente, se ve cada vez más cine por internet y DVD. Además, hay una actitud de una parte del público nacional muy reacia a la cultura española en general, no sólo hacia el cine. Aunque mis trabajos han sido vistos y estoy satisfecho, siempre te preguntas qué hubiera pasado si la distribución hubiera sido más amplia.
-¿Por qué la temática medioambiental es poco tratada en el cine español?
-Antes de lanzar la película alguien del departamento de márketing nos dijo que el ecologismo no vende. La cinta cuenta emociones a través de muchos personajes, que están en contradicción permanente frente el progreso, aunque el amor a la tierra y el medio ambiente están de fondo. Este tipo de películas exponen lo que ocurre de manera casi cómica, para que cada uno saque sus conclusiones.
-Este festival de cine dejó de celebrarse en 1995 después de un cambio de gobierno local. ¿Hasta qué punto la política interfiere en el desarrollo cultural?
-Por los festivales en los que he participado y los lugares que he visitado, puedo decir que España es el único país a merced del capricho político en materia cultural, para bien o para mal. Hay políticos con cierta sensibilidad hacia la cultura, pero la mayoría no. No podemos estar en manos de políticos en lo referente a la cultura. Hay que ser consciente de lo positivo que es, por ejemplo, organizar un festival como este, porque entre otras cosas sirve para que mucha gente conozca esta isla.
-¿Cuál es la diferencia con otros países?
-La cultura da trabajo y dinero si se sabe utilizar. En Japón o Francia cualquier pequeña obra se cuida muchísimo.
-Hable de sus próximos proyectos.
-Estoy produciendo un documental de un director canario, que no puedo desvelar. Además, estoy elaborando una película sobre el 11-M, aunque enfocaré este tema tan delicado sin intrigas policiales, con una historia muy humana.
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