UNO, que es cristiano, creyente y practicante, siempre ha oído decir que hay que respetar a los muertos en sus sepulturas, donde duermen el sueño eterno, que las almas van por otro lado y están allí donde Dios les ha destinado su sitio. Pero el señor Rodríguez Zapatero, pendiente de reivindicar y mantener los viejos odios que existieron, mucho tiempo atrás, entre los españoles, se ha inventado la Ley de Recuperación de la Memoria Histórica, en virtud de la cual han sido constituidas, y funcionan en todo el país, las asociaciones correspondientes, una de las cuales, o quizás varias, que no lo sé, están en Tenerife. Y esa una, si se trata de una sola que parece tener ámbito insular, porque se titula "de Tenerife", ha conectado con el Ayuntamiento de La Orotava, cuyo término municipal abarca la mayor parte del Parque Nacional del Teide, para que le tramite la autorización a fin de excavar en el lugar llamado Bucio de Maja, de Las Cañadas, donde esperan encontrar una fosa común con restos humanos de personas que fueron represaliadas durante la Guerra Civil. Don Agapito de Cruz Franco, que es secretario de la asociación, la cual se conoce por ARMHIT en la sopa de letras, y fue concejal de esa corporación, elogia a la junta de gobierno municipal orotavense por haber aprobado la apertura del proceso solicitado por la ARMHIT. Ya el Ayuntamiento de La Orotava inició las gestiones con el director conservador del Parque Nacional del Teide, don Manuel Durbán.
Se cree que en la citada fosa común fueron enterrados los cuerpos de los alcaldes de Santa Cruz y de Buenavista en 1936, don José Carlos Schwartz Hernández y don Antonio Camejo Fajardo, respectivamente. También se dice que recibió sepultura en el mismo lugar el cadáver del entonces famoso abogado y diputado a Cortes don Luis Rodríguez Figueroa. Nada puedo asegurar sobre los que recibieron sepultura en ese lugar, pero en lo que respecta al abogado Rodríguez Figueroa, que residía en la calle de Duggi, unas cinco casas por encima de la que vivía un servidor, lo conocí y todavía lo recuerdo porque frecuentaba su domicilio, ya que uno de sus hijos era amigo mío, cuando teníamos pocos años los dos.
De don Luis se contaba en el barrio que se encontraba detenido en los talleres de Fyffes y que había sido sacado de allí por la trágica Brigada del Amanecer, que se llevaba a los presos de madrugada para matarlos. Y contaban que a don Luis lo hicieron embarcar en un bote y lo arrojaron al mar. Nunca oí contar que lo llevaran a Las Cañadas del Teide para asesinarlo, con varios militantes del sindicato anarquista C.N.T. y algunos concejales del Ayuntamiento de Santa Cruz, como informa la ARMHIT. La exhumación de los restos mortales traerá consigo la compleja identificación y para los familiares, su posterior entierro en un cementerio, lo cual trae consigo preocupaciones, molestias y costos, además de tristes recuerdos.
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