Las estadísticas confirman que todavía no son muchos en España, poco más de medio millón de usuarios, pero los "gurús" de la Red vaticinan que las personas mayores, la llamada tercera edad, accederán al uso de Internet a un ritmo más que acelerado en los próximos años./EFE
Carlos Mínguez, Madrid, Las estadísticas confirman que todavía no son muchos en España, poco más de medio millón de usuarios, pero los "gurús" de la Red vaticinan que las personas mayores, la llamada tercera edad, accederán al uso de Internet a un ritmo más que acelerado en los próximos años.
Esta fue una de las principales conclusiones del Congreso WWW 2009 que en abril reunió en Madrid a expertos de todo el mundo, y que coincidieron en su análisis: los mayores de 65 años son el grupo de edad que más crece en el uso de Internet. Un auténtico boom del que se apresura a sacar tajada la industria del sector.
De los más de veinticuatro millones de internautas que, a día de hoy, hay en España, tan sólo seiscientos mil, según estimaciones de Nielsen, empresa de servicios de información e investigación de mercados, superan los 65 años de edad. Más de la mitad -366.000- son hombres.
No muy diferentes son los datos que obran en poder del Instituto Nacional de Estadística. Así, de los casi siete millones y medio de españoles mayores de 65 años, cerca de medio millón dicen haber usado un ordenador en los tres últimos meses y más de cuatrocientos mil han entrado en Internet, de los cuales 340.000 lo hicieron al menos una vez por semana. Sólo 44.406 se atrevieron a comprar a través de la Red, según la información del INE facilitada a Efe.
RECIÉN LLEGADO CON 80 AÑOS
Entre los recién llegados está Bartolomé Casado, quien, con 80 años, se acaba de comprar su primer ordenador. "A plazos", puntualiza. Y lo ha hecho porque sentía envidia al ver a sus nietos, "incluso a los pequeños", manejarse sin problemas en un mundo, el de la informática, que él empieza ahora a explorar. "Me quedo acomplejado -confiesa a Efe- viéndoles manejar el ratón".
De momento, hasta que se matricule en uno de los muchos cursos que proliferan para ciberalumnos con canas, sus hijos y nietos ejercen de maestros. "Cuando me atasco, me dicen cómo seguir. Me entretiene mucho, me llama la atención, es como un juguete que me sirve de distracción", comenta.
Bartolomé ya tiene cuenta de correo, lee muchos días las ediciones digitales de sus periódicos favoritos y busca información sobre aquellos temas que le preocupan, como hizo días atrás con la gripe AH1N1.
Los Reyes Magos trajeron este año a Aurora Agustí, de 86 años, un ordenador portátil, que teclea para leer la prensa, hacer solitarios y, sobre todo, comunicarse con sus hijos y nietos. También para comprobar, a través de fotografías, cómo crecen sus tres bisnietos. Un curso municipal de una semana familiarizó a Aurora con palabras hasta ahora desconocidas para ella como e-mail, web, link, blog, messenger...
"El uso de Internet por las personas mayores será beneficioso en la medida en que les sea útil, les facilite la gestión de su vida diaria, el acceso a la información, y además contribuya a paliar el riesgo de soledad, de marginación, de aislamiento respecto de personas de otras edades, a evitar el fenómeno que se conoce como brecha digital", afirma, en declaraciones a Efe, la psicóloga Nina Mielgo, experta en gerontología.
Al tratarse de un colectivo muy heterogéneo, diverso en lo cultural, lo económico, lo social..., también "en el proceso individual de envejecer", Mielgo considera que esa diversidad se refleja "en la actitud con la que se acercan al uso de las nuevas tecnologías".
Lo hacen, continúa la psicóloga, "con curiosidad, interés, también con indiferencia, inseguridad o temor ante su propia capacidad para usarlas. Ante los temores -insiste- lo mejor es desmitificarlos, bien tratando de aplazarlos hasta tener contacto real con estas tecnologías o a través de terceras personas, mayores o no, familiarizadas con su uso y que pueden facilitarles esa aproximación compartiendo con ellas la experiencia del nuevo aprendizaje".
DESMITIFICAR SU USO
En cualquier caso, destaca la psicóloga, las nuevas tecnologías "nunca deberían sustituir a la red de relaciones personales más directas, ni provocar su abandono". "Es útil -dice- desmitificar la dificultad de su uso, y plantearlo más bien como un electrodoméstico más del hogar".
Nina Mielgo advierte de otro riesgo. "Sentirse ajeno -afirma-, al margen de un fenómeno social cada vez más presente en la gestión de la vida diaria de las personas, es fácil que ocasione sentimientos de inseguridad, de privación respecto a algo que la gran mayoría de nuestra sociedad ya tiene a su alcance y disfruta".
"Siempre que la persona mayor -concluye- se sienta motivada, interesada por el uso de Internet, será recomendable para todo aquello que le pueda facilitar la gestión de forma autónoma de cualquier aspecto de la vida diaria. No lo será cuando conlleve aislamiento social, abandono de las relaciones familiares o sociales o debilitamiento de una participación activa en el entorno".
Desde la experiencia que le proporciona su quehacer diario en el Servicio de Geriatría del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Begoña Gutiérrez, trabajadora social, ha constatado en estos años "un interés creciente, cada vez mayor" en las personas mayores por aprender a manejarse en un mundo, Internet, que les ofrece tantas y tan diferentes posibilidades. "Han empezado a perder el miedo a lo desconocido", comenta.
Begoña Gutiérrez es partidaria, siempre y cuando las condiciones de dependencia (visual, auditiva, funcional..) lo permitan, de fomentar su uso entre los más mayores, "porque ayuda a mantener activas sus estructuras mentales, un nivel de conciencia bueno".
"Que aprendan -aconseja- para cuando surjan problemas de dependencia serios, para cuando no puedan moverse. Les permitirá seguir manteniendo contacto con el exterior".
CIBERAULAS PARA MAYORES
Aunque casi siempre es en el ámbito familiar donde se produce el primer contacto del anciano con un ordenador, es luego en las ciberaulas, promovidas por comunidades autónomas, ayuntamientos y todo tipo de entidades sociales públicas y privadas, donde los mayores adquieren conocimientos y destreza.
Fomentar el envejecimiento saludable es uno de los objetivos de la Obra Social de Caja Madrid, promotora en sus 39 centros para mayores, repartidos por diferentes lugares de la geografía española, de 546 talleres relacionados con las nuevas tecnologías.
En los últimos años se ha enseñado en ellos informática, a navegar por la Red o a utilizar el correo electrónico. Todo con el principal propósito de eliminar la brecha digital entre generaciones, mucho menos profunda en otros países europeos.
Lo mismo persigue la Fundación La Caixa con sus ciberaulas para mayores, por las que han pasado, desde su puesta en marcha en 1998, más de 360.000 alumnos de más de 65 años. Tienen la particularidad de que los profesores son voluntarios también mayores.
Andrés Coterruelo, un antiguo oficial de notaría que hoy tiene 75 años, es uno de ellos. "Nuestro disco duro, aunque gastado y saturado de información, todavía funciona y en él tienen cabida nuevos conocimientos. Internet -comenta a Efe desde Cádiz, donde vive- nos abre a los mayores un campo desconocido y amplísimo. Sólo le encuentro ventajas, inconvenientes ninguno. Los mayores seguimos teniendo ansias por aprender".
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