DIJE QUE, MIENTRAS pudiera, los viernes iba a fardar de entender de fútbol. Iluso. En esta ocasión el título de este artículo lo relaciono con el choque histórico disputado el pasado "finde" y encuadrado dentro de nuestras mal llamadas categorías inferiores. Igual que otros tantos en todo el archipiélago, como el Tenisca-Mensajero, otro clásico que vuelve a desatar la pasión antaña de sus viejas parroquias.
El Real Unión logró tres puntos de oro en una épica remontada al doblegar a uno de sus rivales dentro de la categoría, como es el San Andrés, que venía con objetivos muy distintos al campo de La Salud ya que se jugaba estar en la parte alta siguiendo estelas de gallitos. Aún pueden los costeros engancharse. El choque comenzó con un San Andrés muy centrado, que llegaba en oleadas a la portería de Juan Pedro. De esta manera, los visitantes se adelantaron en el marcador con un tanto de Ezequiel en propia puerta, tras un centro en falta de Emilio. Después Pachá puso el cero a dos y acabó el primer tiempo con el parecer del pescado vendido. Nada más lejos de la realidad, el fútbol es imprevisible y la heroicidad puede ser un común denominador. En la segunda, el único club canario que ostenta el título de Real, ¿qué necesidad?, se fue arriba enrabietado. Primero Yauci, magistral de falta; segundo, Ricardo de forma soberbia; después Sergio, de penalti; y pa'rematar la remontada, Pichi zafándose y fusilando obraron el milagro. ¡Fútbol!
Son sólo un ejemplo o muestra de la variada disputa que se produce en todos esos campos de Dios, en las diferentes categorías y a todas las condenadas horas, entre los más dignos representantes de los variados colores y enseñas que cuajan, a su nivel, en los siete grandes territorios. Si se cuida, en la cantera hay diamantes en bruto.
Nuestros jóvenes se baten el cobre y se dejan la piel por su club. Quizás ahora ya no tanto literalmente, porque los campos han evolucionado galácticamente desde aquellos picones y riscos arrejuntados a verdaderos tableros de billar. Qué gozada. Te prometo que antiguamente hubiéramos preferido tocarla de rodillas en un césped como los de ahora que en las antiguas escombreras pseudodeportivas. D. José María jugó en el Iberia y yo en el juvenil del Toscal, cuando existía, y en el Águilas de Adeje, cuando no existían ni Las Américas, entre otros. Tiempos de acabar con sangre por todas partes, malherido y mal matado, pero contento después de la ducha fría del tubo con musgo en la fila india. ¡Alcánzame el bloque! No había ni cholas.
Me centro en el CD Tenerife. El Hércules viniendo de atrás pa'lante se nos mete por medio en otro pulso con el destino. Pobrecitos. Son un equipo rocoso con matadores por delante y aquí nuestra defensa (entendida de once) va a tener que dar el do de pecho, pero eso no me preocupa. Lo que me preocupa es que esto sea fútbol y, por tanto, que pueda pasar de todo lo habido y por haber.
Hubo un cambio, y a partir de ese cambio los rivales se lo han tenido que currar para penetrarnos y estar abrazándose con machangadas. Ya no nos penetran con facilidad. Tenemos una cobertura dura, rasposa, incómoda, puesta, valiente y veterana en su juventud. Que a veces pelea demasiado, quizás por la seguridad de que el velillo va a ser disputado por los "Alfaninos".
¿Y si perdemos? Pues que no sucede nada, que ellos se juegan la vida y nosotros la comodidad conquistada y que el ascenso depende de seis partidos, ¡seis!, y este probablemente sea el más complicado. Al fin y al cabo, Hércules fue un forzudo, musculitos y legendario griego, que estuvo en las islas Hespérides luchando contra un monstruo de tres cabezas.
¿Y si ganamos? Pues que nos hacen un accésit directo para jugar en Champions. La UEFA se reúne y nos pasan, por la cara, a semifinales. No entiendo ni entra dentro de mi lógica que D. Miguel Zerolo sea del Barça ¿Será posible? Lo cogemos ahora y lo barremos. Jugamos en el Nou Camp y le metemos dos a seis. A Etoo lo coge Luna y lo eclipsa? Ni Barça, ni Madrid, ni pajaritos preñados, del Tenerife, del Unión, del María Auxiliadora de Arafo y de Las Palmas, que me alegro que haya ganado.
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