ES INCREÍBLE que Miguel Zerolo, el alcalde perseguido y acosado por un PSOE que se opone radicalmente a que los santacruceros disfruten de la playa de Las Teresitas y que no quiere que progrese Santa Cruz, haya tenido que declarar la emergencia social para los tinerfeños que están sintiendo las consecuencias de la desastrosa política del Gobierno socialista nacional.
La crisis que padece Canarias viene de la nación que nos coloniza. Estamos cayendo al abismo de la miseria porque España nos arrastra a él. Lo que está ocurriendo es de vergüenza. Tanto, que dos concejales santacruceros, conscientes de la grave situación por la que atraviesa la ciudad, han dado la voz de alarma. El hambre es real; la falta de un techo para mucha gente bajo el que resguardarse también es real. Todo ello, en gran parte, por culpa del socialismo. Ya lo dijo Pío XII: "El socialismo es intrínsecamente perverso". La provocación del socialismo se ha demostrado en Canarias con la implacable persecución al alcalde Zerolo.
En EL DÍA también hemos sufrido la caza de los socialistas. Los ataques contra esta Casa y contra José Rodríguez han sido indignos y manifiestos, incluso desde una televisión pública que pagamos todos, aunque parece que la controla el PSOE. Ha existido mucha perversión en esta forma de actuar. No vamos a repetir ahora la decena de casos, pero irán saliendo en el futuro, en parte como consecuencia de los procesos iniciales que hemos iniciado para defendernos.
Cuando hablamos de socialistas no nos referimos a las personas que practican un socialismo humanista, pues la ideología la respetamos; hablamos de dirigentes políticos que han hecho del socialismo una cómoda forma de vivir bien a costa del sudor y la sangre del pueblo. Lo repetimos, el hambre es real; la pobreza es real. No obstante, en nuestras páginas seguimos publicando informaciones y fotos de estos dirigentes porque es nuestra obligación con los lectores y para que el pueblo conozca quiénes son sus representantes y sus actuaciones y comportamientos. A Miguel Zerolo le han echado encima a la Justicia; a EL DÍA y a su editor, la Justicia, el Parlamento y los medios de comunicación. Sin embargo, el pueblo no se deja engañar. Por eso los muchos lectores que tenemos siguen confiando en nosotros.
Hoy somos los primeros en difusión y también ocupamos el primer lugar como periódico de referencia en la información y opinión política. Mañana puede que no, pero nuestro patriotismo siempre será fuerte y exigente. Jamás dejaremos de defender al masacrado pueblo guanche y al expoliado país canario en el que vivimos. Un país que sufre las consecuencias de la tomadura de pelo a que nos somete el Gobierno de Zapatero.
Tomaduras de pelo como las que ha tenido el presidente de España con Ana Oramas. Obras son amores y no buenas razones. Zapatero no sólo ha engañado a una diputada de CC; ha vuelto a engañar a todo el pueblo canario, al igual que a don Perestelo y al otro. Lo peor no es que engañe a los representantes del nacionalismo en Madrid, que están entretenidos con la política pura en lugar de pedir la independencia de su tierra; lo peor es que engaña a todo un pueblo que, como decimos, pasa hambre en estos momentos.
En Zapatero ya no cree nadie. Sólo lo siguen quienes van a los mítines porque viven de su partido o porque pertenecen a una masa de rencorosos, añorantes de las checas madrileñas y de otras provincias.
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