Madre querida del alma
"Para mí siempre has de ser un fanal en la ribera", Domingo Chico
No sé si llamarte madre
como antes te llamaba,
hoy pudieras mi hija
¡madre querida del alma!
Tan niña, tu corazón,
sin latidos se quedaba;
y yo me quedé sin ti
¡madre querida del alma!
Tu voz llenaba mi vida
y en tu pecho descansaba,
mientras aquellos dos soles
que iluminaban tu cara
me miraban extasiados.
¡Madre querida del alma!
Revives todos mis sueños,
conoces todas mis ansias,
y vas pisando mis huellas
aunque no me digas nada.
Hoy me has nacido en el
[tiempo,
en la luz de una mirada,
y volví a quedarme, madre,
hacia tu nombre alongada;
con el desconsuelo a tope
y un desgarro allá en el alma.
He vuelto a pisar tu huella,
te vi en aquella ventana,
y el corazón me dio un salto...
aunque te llamé y no estabas.
¿Por qué te vas, madre mía?
¿Por qué te crecieron alas?
¿Por qué te escondes así
detrás de una nube blanca?
Siempre te estaré buscando
a través de la palabra;
y sé que te encontraré.
No perderé la esperanza.
Hoy podrías ser mi hija
¡madre querida del alma!
Elsa Hernández Baute
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