... Un análisis no necesariamente atento del Debate sobre el Estado de la Nación celebrado entre ayer y hoy en el Congreso de los Diputados permitiría a cualquiera concluir que son dos las cuestiones que han marcado y que marcarán las intervenciones de los grupos parlamentarios: la crisis -una conclusión evidente- y las próximas elecciones europeas, que marcan los ritmos tanto del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como del líder de la oposición, Mariano Rajoy, quien en contra del pronóstico de Zapatero se ha enfrentado un año más a él en una de las citas más importantes del panorama político. Será hoy cuando intervenga la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas, a la que es posible que el jefe del Ejecutivo trate de contentar con la supresión de las tasas aeroportuarias, nueva muestra del acercamiento al que nacionalistas y socialistas están llegando en Madrid.
... No hay dudas de que Zapatero actuó ayer con habilidad política al anunciar un conjunto de medidas contra la crisis económica cuyo fondo suena bien: subvencionar la compra de vehículos extendiendo el sacrificio a las comunidades autónomas, recortar la desgravación a la compra de vivienda y dejarla sólo a las rentas más bajas o sus alusiones a la necesidad imperiosa de cambiar de modelo económico y sustituir el peso en el PIB de la construcción, que tantos recursos ha detraído de las empresas -que podría haberlas hecho más productivas y competitivas- hacia la construcción. Conclusión: las bases de la crisis las puso el Partido Popular con sus políticas de tipos bajos de interés, lo cual no deja de ser cierto, al menos de manera parcial. No obstante, suena a cansina la obsesión del presidente de hablar una y otra vez de lo que hicieron los conservadores durante sus dos legislaturas cuando lleva gobernando cinco años. La solución que ofrece es la del gasto público en subvenciones para estimular la economía y ampliar la cobertura social. Impecable. En un momento en que el sistema de capitalismo salvaje ha entrado en barrena, a nadie se le ocurriría otra receta. Y menos que a nadie, al líder de la oposición. Rajoy tiró de hemeroteca para poner en evidencia las afirmaciones que sobre la economía española realizó Rodríguez Zapatero hace apenas unos meses, con lo que trató de incidir en el daño a la credibilidad del presidente, que han puesto de manifiesto las encuestas. Pero la principal credibilidad puesta en duda es la suya: ni una sola propuesta. Sólo críticas generales y promesas veladas de reformar el mercado laboral sin atreverse a concretar.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD