EL DÍA/AGCIAS., Tfe./Madrid
El consejero delegado del Banco Popular, Roberto Higuera, informó ayer de que el banco cerrará hasta 300 sucursales entre este año y el próximo para avanzar en la reducción de costes y ganar en eficiencia, en línea con las recomendaciones realizadas por el Banco de España sobre la necesidad de depurar el exceso de capacidad instalada para superar la crisis.
Ese mismo día se hizo público un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) que pronostica que hasta 20 bancos y cajas de ahorros españoles podrían sufrir problemas de solvencia. Este organismo calcula que, antes de que estallara la crisis del crédito, el sector financiero español contaba con un exceso de reservas de 24.000 millones de euros, según publicó ayer en su edición digital el diario "Expansión".
Dicha institución teme que este colchón, que hasta ahora ha permitido al sector sortear la crisis sin turbulencias extremas (salvo la intervención de Caja Castilla-La Mancha), puede evaporarse si se cumplen sus previsiones. El Fondo ha llegado a esta conclusión tras realizar un test de estrés a las 53 principales entidades financieras españolas (ocho bancos, cuarenta cajas de ahorros y cinco cooperativas). De estas 53 entidades, cuya identidad permanece en el anonimato, un máximo de veinte pueden tener que necesitar capital adicional para poder operar. El importe de los fondos propios que deberían captar asciende a 3.200 millones de euros como máximo.
Hace escasas fechas, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, afirmó que el incremento de la morosidad "persistirá en los próximos trimestres", y que ésta es un "riesgo" que las entidades "deben gestionar con mucha cautela". Por ello, pidió precaución a la banca a la hora de conceder créditos y advirtió de que en los próximos meses "probablemente" se reducirá el número de oficinas debido a la crisis.
En la rueda de prensa para presentar los resultados trimestrales del Popular, que redujo sus ganancias un 30,7%, hasta 224,76 millones, Higuera puntualizó que el banco ha eliminado 70 oficinas en el primer trimestre de 2009 y prevé cerrar 150 sucursales este año y otras tantas en 2010. Pronosticó que el resto de bancos tendrán que seguir la senda dibujada por Ordóñez. Sobre la repercusión del cierre de sucursales sobre el empleo, dijo que la disminución del número de trabajadores será "vegetativa", ya que el objetivo del Popular es defender el empleo estable, por lo que incidirá en eliminar las contrataciones temporales de verano, y no repondrá las bajas que se produzcan.
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