EMPEZAMOS a darnos cuenta del calibre de la calamidad en la que poco a poco nos vamos sumergiendo. Empezamos a tomar percepción del calado real de esta crisis y de la verdadera espoleta de peligrosidad que acecha en esta primera década de siglo. La mitad de los hogares canarios tienen dificultades para llegar a fin de mes y el sistema de dependencia económica en el que nos movíamos hasta ahora hace aguas por todos los costados.
Lo normal sería la búsqueda radical de una gestión austera, rigurosa y clara, exigiendo a todo el mundo que arrime el hombro y que ayude a apagar el incendio. Bajar los sueldos de los políticos, por ejemplo. Ayudar a que comience a crecer hierba fresca "green shots", levantar el ala y además estrujarse los sesos en la búsqueda a medio plazo de un modelo más abierto con posibilidades por lo menos de mantener el escalón intermedio que ocupamos.
Necesitamos sumar motores y nuestra posición geográfica obligatoriamente tiene que entrar en juego. De ultraperiféricos nada. Con dos millones de personas tenemos que pensar que contamos con gente lo suficientemente capacitada como para gestionar los recursos propios, que son muchos, actualmente en manos ajenas. Eso es? Verdad.
A los que más o menos intentábamos señalar la tormenta que se nos venía encima, nos llamaban pesimistas y agoreros de la calamidad, siguen haciéndolo y los datos son incontestables: En Canarias volamos con un solo motor que está escacharrado y los 280.000 parados enseñan sólo la punta del rotulador que tacha con tinta negra a otros colectivos y tejidos vitales para este archipiélago.
Por supuesto que la crisis es mundial, pero no hay ni un 10% de paro en Estados Unidos. En ningún sitio del llamado mundo occidental se dan estos dramas tan generalizados.
La tasa de desempleo en el primer trimestre del año se ha situado en el 26,12 por ciento en Canarias, una barbaridad, la mayor del Estado según la Encuesta de Población Activa (EPA) difundida por el Instituto Nacional de Estadística (INE). En Canarias hay ya 280.600 parados censados, lo que ha supuesto un incremento del 84,96 por ciento del número de desempleados que había en el primer trimestre del año pasado, que eran 128.900, según fuentes del Ministerio, y sucediendo en un país que destruye nueve de cada 10 empleos de los que destruyen los países del euro. Lo peor es que hay una premisa aceptada o una seguridad contrastada, y es que el desempleo continuará creciendo en 2009 y 2010. Los 300.000 muy pronto. Así se recoge en un informe de AGETT -asociación de grandes empresas de trabajo temporal- y CEPREDE -Centro de Predicción Económica de la Universidad Autónoma de Madrid-.
El informe destaca que en el grupo de los Quince se han creado dos millones de empleos (principalmente en Reino Unido y Alemania) en el último año, mientras que en España se destruyen 175.000.
Junto con Irlanda (28.000 empleos) es el único país con un efecto de signo negativo, provocando un descenso de 1,5 y 1,9 puntos porcentuales respectivamente.
Como si fuera una enorme ventolera que azota el mundo, a Canarias la tranca con un par de chamizos mal puestos y toldos amarrados con cinta adhesiba. El viento se ha llevado la plancha de novopán y corre riesgo el techo del chiringuito con el que nos ganábamos la vida. A los demás también el huracán está fastidiándolos, pero tienen seguro y casas de bloques.
Perdón. Se me olvidaba. ¿Deuda histórica? ¿Qué es deuda histórica? ¿Puede convenirse que existe una deuda histórica española con los países explotados que se encuentra referenciada en miles de documentos? ¿Los EEUU, Inglaterra y la mayoría de países europeos tienen una deuda acumulada, moral y económica con los países del Sur?
Canarias reclama (al menos otras seis comunidades apelan al mismo derecho y a Andalucía le soltaron ya mil doscientos y pico ) de forma estimativa 6.500 millones de euros basados justamente en el incumplimiento "reiterado" por parte de la Administración central de los preceptos del Régimen Económico y Fiscal (REF), la financiación de las competencias transferidas que "no es acorde al nivel de la población", y a que el Estado retiene "indebidamente" cantidades "importantes" del Impuesto General Indirecto Canario (IGIC).
Claro que existe deuda histórica desde hace cinco siglos, por muchísimos más motivos, pero ¿saben quiénes dicen que no?: los socialistas de casa.
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