EFE, Washington
El Gobierno de Estados Unidos ha declarado una situación de "emergencia en salud pública" por el brote de gripe porcina, que ha afectado ya a 20 personas en el país, aunque sólo uno de ellos ha sido hospitalizado.
La secretaria de Seguridad Nacional, Jannet Napolitano, compareció ayer ante los medios, en la Casa Blanca, para informar de esta medida, que permitirá al Gobierno liberar los recursos necesarios para que los estados y municipios puedan hacer frente a la enfermedad.
"Parece más severo de lo que es, pero el declarar la emergencia es un proceso estándar que nos permite liberar unos recursos para la prevención, medicación y diagnóstico que, de otra manera, no podríamos utilizar", dijo Napolitano, máxima responsable del Gobierno en estas situaciones. Como parte de esta medida, 12 millones de dosis de Tamiflu -oseltamivir, el medicamento antiviral más utilizado- se sacarán de los depósitos federales donde están almacenadas y se distribuirán donde sea necesario, aunque con prioridad en los Estados donde ya se han detectado casos.
La secretaria de Seguridad Nacional informó además de que los funcionarios que trabajan en puertos y aeropuertos comenzarán a preguntar a los viajeros sobre su procedencia y sobre su estado de salud, como medida de precaución para frenar la propagación. No se frenará por este motivo la entrada al país, pero se podrá pedir a los viajeros un examen adicional de salud.
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