JORNADA, S/C de Tenerife
La subdelegación del Gobierno en Canarias celebraba ayer que el dispositivo encargado de velar por la seguridad en el derby del sábado "funcionó correctamente". El titular de la institución, José Antonio Batista, que no escondía los "incidentes" que se produjeron al final del duelo, no dudó en señalar que el balance general del trabajo de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado y locales fue satisfactorio, pues "todo transcurrió con normalidad". Al hacer su valoración no desdeña un dato relevante: la masiva presencia de seguidores que se movilizaron por el partido. De ahí que aprovechara para "felicitar a los aficionados tanto del Tenerife como de Las Palmas", por "su comportamiento ejemplar". Algo, añadió, "que dice mucho" de su "calidad".
Incidentes.- Eso sí, no todosfueron buenas noticias. Batista confirmó que "mucho después de finalizar el partido", cuando los miembros de la Unidad de Intervención Policial destinados a escoltar a los hinchas de Las Palmas estaban despejando la calle San Sebastián para iniciar el traslado hasta el Puerto de Santa Cruz, "hubo un grupito que les insultó y les arrojó algún objeto". El incidente se saldó con un detenido. Posteriormente, cuando los aficionados amarillos se encontraban cerca del Mercado otros simpatizantes del Tenerife los "increparon" y "lanzaron algún objeto y piedras" que ocasionaron heridas en tres personas, "una mujer y hombre", seguidores de la UD, y un componente de la Cruz Roja, que con una ambulancia velaba por la seguridad sanitaria.
Hechos lamentables.- El subdelegado del Gobierno no quiso dar excesiva trascendencia a lo sucedido: "Son hechos no demasiado importantes", advirtió, "pero sí lamentables porque todo había transcurrido con normalidad tanto en lo deportivo como por el comportamiento del público", añadió. Batista considera "incomprensible" que "un grupito haya querido dar la nota" ya que "había ganado el Tenerife".
Expectación.- Dado que "en lo deportivo no estábamos hablando de ninguna situación crítica" por parte de ambos equipos, desde la subdelegación del Gobierno se esperaba "un partido con tensión", como "siempre en los derbys". Pero también recordaban que "en los últimos años esa fuerte carga emocional que se da en estos eventos no se ha traducido en desórdenes del orden público y de seguridad". Ello unido al hecho de que estaba declarado como un partido de Alto Riesgo hacía que las expectativas de los responsables de las fuerzas del orden público fueran optimistas.
Resto del dispositivo.- Aunque la atención se centró en los seguidores tanto blanquiazules como amarillos que presenciaron el partido en el interior del estadio, el dispositivo fue mucho más amplio. Durante el partido "había efectivos por fuera" del Rodríguez López para garantizar que no se produjera ningún incidente entre los "muchos aficionados -contó Batista- que no pudieron conseguir entrada y se quedaron por los alrededores o en algún local". Por otro lado, a la conclusión del encuentro, aparte del traslado de los incondicionales de Las Palmas, se contempló la posibilidad de que los seguidores del Tenerife hicieran "alguna concentración" para "celebrar la victoria". Por ello, un grupo de efectivos de las fuerzas de seguridad permaneció "hasta las diez de la noche" en la Plaza de España. Tal celebración, confirmó Batista, no se produjo.
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