"LAS MUERTES en cirugía cardiaca, a los tribunales", titulábamos la noticia principal en nuestra primera página de ayer. Un encabezamiento que, según parece, no ha sentado bien en cierto estamento profesional. Desde este momento queremos manifestar que lo ocurrido, o lo que haya podido ocurrir, en el Servicio de Cirugía Cardiaca del Hospital Universitario de Canarias no es culpa de los profesionales de la medicina, que tienen mucha categoría. Estos especialistas cumplen muy bien su labor. Son muchas las personas a las que han devuelto a la vida con calidad de vida. No obstante, tanto la noticia publicada como el titular, en cierta forma polémico, recogen la realidad del Servicio Canario de Salud.
La salud de los canarios depende de la Consejería de Sanidad -de la consejera de Sanidad, en definitiva- cuya labor no podemos calificar de buena. Aunque muchos de los males se han heredado de épocas anteriores, no es presentable que en un país desarrollado, como es el caso de Canarias, la vida tenga que esperar tanto tiempo para ser salvada. Las listas de espera se prolongan a veces durante meses, e inclusive años. El Gobierno de Paulino Rivero, que es el Gobierno de las personas por mucho que se empeñen en denostarlo los perros de la ira canariona, está haciendo cuanto puede para mejorar la situación. Las listas de espera se han reducido, aunque queda mucho por hacer. No obstante, la culpa de las deficiencias -lo repetimos- no la tienen los profesionales. Los errores que se han cometido debemos buscarlos en otra parte.
Seríamos injustos si dejásemos de citar en este comentario a profesionales como el doctor Rafael Llorens, director del Servicio de Cirugía Cardiaca de Hospiten. Un ejemplo edificante de los buenos especialistas con que cuenta esta Isla, y que hacen posible que los tinerfeños ya no tengan que viajar a la Península y al extranjero para ser salvados de una dolencia cardiaca. Tampoco podemos olvidar la figura de un gran cardiólogo y cirujano tinerfeño, nacido en Tacoronte, como fue el doctor Ernesto Castro Fariñas, hijo del también médico, natural de Las Palmas, Ernesto Castro Martín. El doctor Castro Martín fue el padre de otras tres eminencias: de la medicina: José Ángel, Gonzalo y Alberto Castro Fariñas. De todos ellos estaba muy orgulloso.
También publicamos ayer en primera página de EL DÍA dos noticias que merecen unas líneas. La primera de ella nos produce mucha ilusión. Se refiere a la confianza de Paulino Rivero en que la Ley de Medidas Urgentes active la economía. Algo urgente cuando Canarias, por culpa de nuestra obligada sumisión a la Metrópoli y por lo mal que lo hace el Gobierno de Zapatero, se ha puesto a la cabeza del paro. ¿A qué espera, don Paulino, para sacarnos de esta situación y convertirnos en un país soberano?
La segunda noticia nos desconcierta. "Guillermo Guigou dijo que me iba a escachar la cabeza", declara Odalys Padrón, ex concejal del Ayuntamiento capitalino por el partido político Ciudadanos de Santa Cruz. Decididamente, así no puede funcionar un Ayuntamiento del que dependen más de 200.000 mil personas. Al margen de las acusaciones que hace Padrón -que son graves en sí mismas-, conviene recodarles a los vecinos de Santa Cruz que tanto Guillermo Guigou como Ángel Isidro Guimerá han apoyado a los socialistas para que los santacruceros, así como todos los tinerfeños, no puedan disfrutar de una gran playa acondicionada, como es el caso de Las Teresitas. Conviene recordarlo, insistimos, cuando haya que votar de nuevo.
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