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CARLOS ACOSTA GARCÍA

De profesión, mis ignorancias (287)

25/abr/09 07:44
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El periodista Andrés Chaves, cuando se ve precisado a citar mi nombre, por este o aquel motivo, en su columna de cada día, suele afirmar que se considera mi amigo. No lo creo, porque si lo fuera, no me dejaría en la tesitura (bonita palabra, sí señor) de ver enredada una malla a mi alrededor, de la que resulta difícil escapar. Una vez me asustó porque leí en su artículo la voz calcañal cuando yo siempre he dicho calcañar. Luego me formó un lío con el vocablo epiceno, del que logré salir airoso no sé cómo. Y ahora se le ha ocurrido citarme, dejándome solo ante el peligro, como si yo tuviera la culpa de que un par de millones de peninsulares digan Madriz y Valladoliz. (Me doy cuenta ahora de que son muchos más de dos millones).

Pero se equivoca el columnista portuense cuando escribe una cosa así como "A ver si Carlos se ocupa de estas pronunciaciones tan absurdas, que no son castellanas ni nada. Sino modas estúpidas". Pues no, don Andrés. No se trata de una moda actual, sino que viene de muy lejos. Alguien comentó que ya en el Paleolítico Inferior las gentes, no es que dijeran Madriz ni Valladoliz, porque estos enclaves no existían, pero sí pronunciaban, una vez y otra, como don Pablo Neruda después, la palabra libertaz. Parece ser que los señores del Paleolítico Inferior eran todos de izquierdas, razón por la que la palabra libertaz aparecía hasta en la sopa. (Sopa de mamut, bisonte y dinosaurio, por supuesto).

Otros dicen que no, que esto de Madriz y Valladoliz comenzó en tiempos de doña Berenguela; pero yo sé que la Historia de España cita tres Berenguelas y uno no sabe a quién endosarle la cosa. Voy con las señoras: la princesa Berenguela (1165-1230) estaba casada con Ricardo Corazón de León; Berenguela, reina de León y Castillas (1171-1230), era madre de san Fernando; y Berenguela Berenguer (1108-1149) luchó contra los musulmanes defendiendo la ciudad de Toledo, aunque ella había nacido en Barcelona, de donde su padre, Ramón Berenguer III, era conde. Y, claro, como esto de las Berenguelas es un galimatías imposible de aclarar, prefiero la opinión de quienes afirman que lo de Valladoliz, Madriz y libertaz fue cosa de don Rodrigo Díaz, el Cid. Parece que don Rodrigo, un jueves por la mañana, le dijo a doña Jimena:

-Mira, Jime: si esta tarde consigo completar mi agenda con una nueva victoria sobre los tíos esos de la chilaba y el turbante, te prometo que pasaremos el fin de semana en Madriz.

Doña Jimena, de quien me dicen que vivía en Burgos, se fue a la tienda más importante que había en la ciudad -una especie de Galerías Preciados de la más brillante época- y se compró un traje de chulapa para ir a la fiesta de San Isidro (1082-1130), señal de que aquel jueves pertenecía al mes de mayo. Y como don Rodrigo Díaz de Vivar cumplía siempre sus promesas (y no como los políticos de ahora) se fueron los dos, él y doña Jimena, a la verbena de San Isidro, donde una orquesta tocaba insistentemente un chotis que iba repitiendo "Madriz, Madriz, Madriz, en México se piensa mucho en ti", canción que había sido creada por un músico que era ascendiente de Agustín Lara y que vivía en la calle Recoletos.

La verdad, Andrés, yo no sé qué podrán tener de ciertas estas versiones. Ahora te toca a ti desenredar las tres madejas, como yo he desenredado la mía sin la más mínima ayuda, sólo con mi buena voluntad.

Pero de la misma manera que se dice que no hay dos sin tres, yo añado que no hay tres sin cuatro. Por eso cito también a don Ramiro II, el Monje (¿-1603), rey de Aragón y creador de la célebre campana de Huesca. Cada vez que Ramiro les cortaba la cabeza a media docena de nobles inconformistas y revoltosos, las mandaba colgar (las cabezas) a su campana, al tiempo que le decía a su campanero:

-Toca fuerte, toca con rabia a ver si se enteran de una vez esos tíos de Madriz.

Como verás, Andrés, bastante he buceado en los libros de historia para complacerte, pero no me pidas imposibles. Lo que tienes que hacer es rogarle al Señor del Gran Poder toda la ayuda del mundo. Él es muy milagroso, aunque no sé cómo están tus relaciones con el "Viejito".

 

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