EL PRESIDENTE del Cabildo Insular de Tenerife, don Ricardo Melchior, que es persona seria, consciente, culta y con conocimientos científicos, aunque no específicamente vulcanológicos -sí los propios de un competente ingeniero industrial-, se ha cansado de escuchar bulos sobre una posible erupción del pico Teide, originados por la vulcanóloga del Consejo Superior de Investigaciones Científicas doña Alicia García, quien pronunció una conferencia alarmista sin fundamentos reales, según los entendidos, en esta isla. Y, para atajar las lucubraciones de los gafes habituales, el señor Melchior ha dicho que "en este momento no existe riesgo alguno de una erupción volcánica explosiva en la Isla". Uno añade que ni explosiva ni de las otras, pese a los malos augurios de la señora García, la cual pone sobre aviso a la gente "respecto a cierta actividad sísmica en el sistema Teide-Cumbre Vieja, con los peligros correspondientes para la población y para el turismo. Como esta disertación de la vulcanóloga del CSIC ha coincidido casi con los terremotos de Italia, la gente se ha asustado, porque, además, ahora se cumplen cien años desde que se produjo la última erupción volcánica ocurrida en Tenerife, que fue la del Chinyero, la cual resultó una especie de exhibición pirotécnica porque la lava se extendió poco y no cogió a nadie ni a nada importante en su escaso recorrido. Conozco algunos datos sobre esa erupción, contados por mi madre, que, entonces, era una chiquilla y vivía en San Sebastián de La Gomera. Me contaba el susto que pasaron por allí porque, al parecer, el resplandor de la erupción se podía contemplar desde la misma playa de la Villa de San Sebastián. Tras esa miniactividad volcánica, en Canarias sólo se han producido dos erupciones más, ambas en La Palma, que esas sí fueron generosas en cantidad de lava vertida por los cráteres, aunque tampoco causaron víctimas. Sólo espectáculo, por cierto, perfectamente captado por las cámaras de cine.
En cuanto a la futura prevención, porque nunca se puede decir que no se produzcan en Canarias erupciones volcánicas tarde o temprano, el problema está, según el presidente del Cabildo, en la necesidad urgente de creación del Instituto Vulcanológico de Canarias, con sede en Tenerife. Terminarían, para la isla y para todo el Archipiélago, las teorías antagónicas que ahora nos causan disgustos y preocupaciones; no habría dispersión de la información ni, naturalmente, alarmismo gratuito. En definitiva, los que residimos en estos peñascos, que decía Ernesto Salcedo, tendríamos más tranquilidad.
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