UN PARTIDO de balompié se va a celebrar este sábado. Nada más y nada menos. ¡Mañana!
Grande, porque es el choque deportivo más competitivo que puede darse entre los canarios. El pulso fraternal, que debería producirse en el marco de la Primera División, por merecimientos y porque enfrenta a las dos masas más numerosas de seguidores incondicionales que existen en las Islas. Ya nos gustaría que Lanzarote, La Palma, La Gomera, Fuerteventura y El Hierro pudieran hacerlo. Colisión pacífica de intereses, sentimientos, historia y aficionados, en una disciplina que levanta pasiones en todo el planeta. Nosotros siempre los primeros, "of course", ellos un poquito descolgados y marcando el paso. Ar, ar? ¡Detrás! que pa'eso sus políticos y pa'su capital son medio chupa chupas descarados. ¡No, gracias!
Mañana, si ganamos, los semáforos estarán en verde, los policías no multarán, los bancos concederán los préstamos, se incrementarán los beneficios empresariales, la fruta será jugosa, todo valdrá más barato, aumentará el empleo, se desactivarán las huelgas, el turismo llenará los aforos y la gente amable invadirá las calles con la sonrisita de medio metro. Un clímax y un orgasmo de placer recorrerá nuestros bodys. Como si hubiéramos ligado o culminado una verdadera metamorfosis de satisfacción.
Si perdemos será el infierno y la calamidad. La peste bubónica, y lo "pior" es que habrá que aguantar las clavadas verbales de Montesdeoca, de Calderín, de Inglot o del demonio plateado y de la bruja Vería. Al tal Santana y a la loca de su hermana. Menuda camarilla, por cierto "pión (de piar) amarillo".
Ellos proclaman que vienen a aguarnos la fiesta, a jodernos vivos, a cortarnos el rollo del pollo, y en contraste oigo por ahí que les vamos a meter siete, mandándolos a Segunda B y a freír chuchangas.
Todo, en clave de lo que es, una confrontación deportiva. Más nada. En este caso ganar o perder es la cuestión. ¡Suerte!
Son normales las clásicas bravatadas de un lado y otro, los vacilones, los piques, las quedadas, las coñas, el rugido de la palabra con mala leche, cuando en realidad los acontecimientos hay que enmarcarlos en un juego que depende de que la bolita entre o no. Veintidós tíos en calzoncillos corriendo detrás de un balón, pa'meter la pelotita entre unos palos con redecitas. Depende de casualidades y momentos, como en una noria. Hoy estás arriba y mañana abajo.
A los nuestros, a estas alturas ya les hemos visto los dientes y los pedazo atributos. Las pelotas. Son sólidas, con ritmo semitropical y calidad extranormal, descompensan al rival. Tranquilos, los demás también estamos implicados y aunque se pierda, subiremos. Toca. Hay unos colores, un pedazo escudo que es un símbolo ajeno y muy por encima de todo lo que se diga o se haga. El honor de los que lo defendieron, el sudor de los que por él se dejaron la piel. El orgullo de la afición. No son solo veinte tíos, sino un grupo de decenas de decenas incluyendo el presi, el míster, próceres variados, directivos implicados, ojeadores cualificados, técnicos conjurados, operarios sacrificados, compañeros pesados? y el "B" el "C" y el "D", más las cadenas de filiales. Todos haciendo piña y escribiendo el principio de una nueva página.
El otro día vi el partido Valencia-Sevilla, por ejemplo, y mira que corrían esos galgos. Luchaban como diablos locos, como cosacos. El fútbol de hoy es muy exigente, muy competitivo, hay que correr y hay que hacerlo saber.
Los hermanos llegarán cantarines en los catamaranes, juntitos pa'no perderse, berreando por las calles vacías del mediodía y rodeados por los operativos y fuerzas antidisturbios. Nosotros con la siesta. Se sentarán solitos y poco a poco iremos llegando a callarlos un poquito. Vayamos pronto, así los silenciaremos antes de que empiece a cerrarles el pico el deporte rey.
El espectáculo está servido, que si los drag queen, que si el helicóptero? fútbol y nada más que el fútbol. Con unas reglas, unos profesionales, una preparación, una técnica, un estilo, una táctica, unos postes, unos árbitros? muchas cosas, no todo es corazón de león y entrega sin condición. ¡Intentaremos ganar!
El Frente Blanquiazul y las demás peñas se desgañitarán. Llegó la hora de limar el cayo. Sólo restan finales y esta es la primera. ¡Tenerife! ¡Tenerife!...
Los Alfaninos, los Komerichi, los Siciluna, los Ricamano, los Bertrajanlu, los Luigayoze... Sentenciarán.
Después vendrá Rod Stewart.
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