Pepe, central portugués del Real Madrid, está hundido anímicamente por la imagen que ofreció al agredir a dos jugadores del Getafe tras cometer un penalty, y se refugió en su domicilio, rodeado de su familia, sin acudir al entrenamiento voluntario en la ciudad deportiva de Valdebebas. Pepe está avergonzado de la imagen que ofreció en el estadio Santiago Bernabéu, como reconoció a Efe en una conversación telefónica. Apenas ha podido dormir unos minutos, desolado por la brutal agresión que realizó sobre Javier Casquero y el posterior golpe que asestó al uruguayo Juan Albín. El defensa madridista preferió refugiarse ayer en su familia y será hoy cuando regrese a los entrenamientos.