1.- Un artículo es una página de la vida del cronista. Quién iba a decir que al público le iba a interesar el diario íntimo de César González-Ruano : sus achaques, sus visitas a los demás, las visitas que le hacían, lo que cobraba y dejaba de cobrar. Quién iba a soñar que las cartas entre Delibes y su editor iban a hacer fortuna, si siempre se hablaba de correcciones y de emolumentos, que dieron pie a una sólida amistad. Pero detrás de la estancia en Roma de González-Ruano estaba la Vía Marguta, que yo tantas veces he recorrido, y una de esas casas imposibles como la vivienda de Gregory Peck en la película "Vacaciones en Roma", junto a la princesa Audrey Hepburn . En esa película trabajaba de lo que era -de corresponsal de La Vanguardia, también lo fue de ABC- Julián Cortés-Cavanillas. Años más tarde, a Julián le hizo una foto el Rey, a bordo de un avión de la Fuerza Aérea Española, cuando dormía en su sillón de periodista, con el antifaz puesto y la dentadura descolgada, roncando como un poseso.
2.- La vida del periodista claro que interesa. Teniendo en cuenta que César visitaba a Pío Baroja , al maestro Azorín, a las coristas del Alazán y al doctor López Ibor, a don Gregorio Marañón y a la élite mundana e intelectual de su época, pues cómo no iba a ser agradable a sus lectores que lo contara. Aquí, en eso que llaman provincias, agravadas por el efecto del mar, la vida del cronista es menos agitada. Y por eso cuando voy a Madrid le pregunto mucho por las cosas de la Villa y Corte -que es un inmenso puterío- a mi amigo Pepe Oneto , que se las sabe todas. Pepe acaba de recibir un premio en Cádiz, su ciudad natal, en estos días. No pasa de moda el tío.
3.- Pero un artículo es siempre una página en la vida del cronista. La tendencia a hablar de uno mismo, que ha sido criticada muchas veces en mi caso, la han tenido todos los grandes maestros de la crónica. Todos. García Márquez no hizo otra cosa que hablar de su familia. Azorín, tantas veces también. Qué sería de la Malvarrosa valenciana sin el concurso de la memoria de Manuel Vicent , otro de los grandes de la crónica. Umbral nos contó lo de Argüelles y nos hizo llorar en "Mortal y rosa". La enloquecida Maruja Torres nos ha retratado su Beirut con una ternura infinita. El cronista es un reflejo del entorno; va y lo cuenta. Al fin y al cabo, lo que le pasa cada día es lo que refleja en sus escritos, viva en la pacata Santa Cruz, resida en la ajetreada Beirut. Todo vale, aunque sea la muerte de "Troilo" , su perro, contada con tanto amor por Antonio Gala. Un artículo es un mundo. Como cada uno de los cronistas.
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