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TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

El cepo y las campanas

23/abr/09 07:36
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Es increÍble la cantidad de cientos de miles y hasta de millones de euros que gastan nuestras empresas y particulares en intentar salir de la situación de descenso de ventas, de falta de pagos de los clientes, de la imposibilidad de realizar los activos fijos, del autismo del sector financiero, del incremento de costos fijos, etc., pagando, pagando y pagando intereses y comisiones bancarias en una endiablada rueda sin final. Es asombrosa la cantidad continua de recursos aplicados a solventar los números rojos aceptados, RAI y a sortear la voraz superestructura anexa.

Ese dinero da para mucho. Las entidades de crédito del mundo, salvada su estabilidad, empiezan a aflorar nuevamente sus pingües y mantenidos beneficios.

En esta disyuntiva de recesión actual, que fue llamada inconscientemente desaceleración acelerada, se optó por regar dinero público en las ramas altas absorbentes de la banca privada y esta lo digiere con desquiciante lentitud. Lo transmite a cuentagotas al mercado, en muchos casos colocando verdaderos cepos (afectación de inmovilizado sano, segundas o terceras hipotecas?) sobre el interesado, con diferenciales mucho mayores, con nuevos gastos y prácticamente sin resolverle papeleta alguna en lo que se puede llamar "pan para hoy y hambre para mañana", sin un respiro consecuente y para salir de Guatemala y meterse en Guatepeor. Lo aceptan porque "son lentejas, y las tomas o las dejas".

La digestión de la banca es muy lenta. Se sanea, regulariza y provisiona sus activos, abarata sus pasivos y dota todo lo que haya que dotar. En los balances miden estratégicamente las desvalorizaciones a aplicar a los activos financieros tóxicos, medio tóxicos y chungos, con lo que, dependiendo de sus estructuras y pudor, fijarán resultados de ejercicio. Regurgitan. Normalmente (salvo los que mal gestionaron) y dado que es bastante arbitraria la cifra de desvalorización aplicada a esos activos de "mucho riesgo", se establecerán maquillados parámetros de beneficios en puntos de razonabilidad política.

¡Porque ganar, sí que ganan! Quizás más que nunca. En la actualidad las entidades financieras están aplicando diferenciales que no se habían visto por estos andurriales y además en operaciones que, en la mayoría de casos, suponen un chupete a la puerta de un colegio. No resuelven con visión de años los baches y socavones de los afectados y establecen condiciones leoninas para mayor amarre en la seguridad de cobro. El método está claro: afianzar y trancar.

Sin embargo, el mensaje que se quiere transmitir es optimista, aunque la economía de a pie, que es el principal enfermo, aún no tenga ni pulso.

En el último mes, hemos asistido a importantes rebotes en "pico sierra" de las bolsas. D. Paul Ben Bernake, presidente de la Reserva Federal, considera que algo en la economía empieza a brotar. Lo llama "green shots". Mr. Obama ve rayos de esperanza "glimmers of hope", en algo que sólo es espejismo. En España, el Gobierno está contento porque parece que la velocidad de la caída se está atenuando. Aquí, en Canarias, hay voces (p. ej. Cámara de Comercio de S/C) en la línea de que el fondo del precipicio ya ha quedado a la espalda y se empieza a ascender. El Gobierno de Canarias también predica el Ave Fénix.

Algunos bancos norteamericanos y mundiales exponen sus balances positivos (como muestra, Goldman Sachs ha sorprendido con unos resultados que han revalorizado sus acciones en un 54%. Para celebrarlo ha puesto a la venta 40.650.000 acciones a 123 dólares el título, que es el mismo precio al que se vendían en septiembre, antes de que el mundo financiero temblara. Con esta operación espera reunir 5.000 millones de dólares, la mitad de lo que debe al Gobierno, y dar un paso de gigante para enjugar la deuda) y los dirigentes, gobiernos y alguna prensa económica tratan de ver la botella medio llena. Hay que intentar ganar la confianza de la gente y que el mercado rebrote por sus viejos laureles.

Digo: claro que siempre en los tratamientos de magnitudes en diferentes periodos temporales podrán deducirse signos esperanzadores, sobre todo cuando estemos partiendo de momentos afectados. Claro que la banca y las grandes multinacionales, a excepción de algunos sectores (automoción?), van a salir adelante. Lo que no veo es que la economía de la pyme, del empresario, del trabajador y del joven, la de usted y la mía, tengan demasiados indicios de cambio de tendencia o de alegría.

infburg@yahoo.es

 

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