DORY MERINO, Tenerife
"He cerrado mi pasado y ahora me siento segura de mí misma", asegura la joven Chaxiraxi Díaz Abreu, al concentrar en una frase su agradecimiento a las personas que la han ayudado a superar un trance muy difícil de su vida que ha durado bastantes años.
Chaxiraxi tenía sólo seis años cuando, jugando con otras niñas en una hoguera de San Pedro, se prendió su vestido y sufrió quemaduras en el 80% de su cuerpo. Al no existir una unidad de quemados en ningún hospital de Tenerife, la niña fue trasladada a Sevilla , pero la avioneta del Insalud sufrió una avería en pleno vuelo y aterrizó de emergencia en Marruecos, donde se agravaron las quemaduras de la pequeña, sobre todo, por tener que esperar horas en el aeropuerto del país vecino, para solucionar problemas burocráticos.
La niña estuvo en la unidad de quemados de Sevilla, pero allí no solucionaron sus problemas.
Además, con la llegada a la pubertad, los problemas causados por el fuego en la piel de Chaxiraxi aumentaron.
Con 14 años solicitó ser intervenida para que su cuerpo no fuera objeto de miradas de espanto, pero Sanidad se lo denegó. Sin embargo, el año pasado empezó a ver la luz y ahora se muestra esperanzada.
Por eso, sus primeros agradecimientos recaen en los doctores González y Tebar, ambos del Servicio de Cirugía Maxilofacial y Plástica del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, que están poniendo todo su empeño en recuperar la piel quemada en el 80% del cuerpo de Chaxiraxi cuando era una niña.
"Estos dos médicos apostaron por mí cuando yo estaba al borde de la depresión", dice orgullosa esta joven, quien reconoce que no ha encontrado ese apoyo en ningún facultativo, y eso que han sido muchos los que la han tratado desde que sufrió ese accidente, con sólo seis años.
Ella ruega a los dos médicos que sigan hasta el final con los tratamientos y operaciones que tengan a bien realizar, con el fin de que ella alcance la máxima normalidad. Aunque, en la realidad, esta joven ha aprendido a superar las deficiencias que le ocasionó el accidente de una forma prodigiosa.
Por ejemplo, con sus pequeñas manitas, que dejan ver los dedos mutilados, maneja el teléfono móvil con destreza y, además, la última operación que le acaban de practicar los citados doctores, para colocarle unos expansores tisulares debajo de la piel, "simulan un incipiente embarazo en mi barriga", dice satisfecha con esa intervención.
Chaxiraxi no quiere dar pena a nadie porque ella no la siente de sí misma. Al contrario, ha luchado con todas sus fuerzas para salir adelante y sólo desea que la medicina pueda lograr que su cuerpo regenere la piel suficiente, por ejemplo, para poder ser madre.
Otra de las personas a las que Chaxiraxi se muestra agradecida es al abogado tinerfeño Ángel Isidro Guimerá, quien defendió su caso de forma altruista y logró que el Servicio Canario de Salud asumiera la atención sanitaria y quirúrgica de la joven, hecho que se inició hace ahora un año. Sus agradecimientos también recaen en este periódico, que se hizo eco de su caso y, por supuesto, en todas las personas que la rodean, que han llenado "con mucho" el vacío de estar sola en la vida.
"En 2008 ha cambiado mi vida, después de que llevara tres años desesperada porque nadie me daba esperanzas", sentencia apenada por las negativas que ha recibido en su vida, sin contar con la mala experiencia de un médico catalán que trabaja en Lanzarote, "que usó mi imagen en televisión, se regodeó con mi desgracia, utilizó el dinero que recaudamos para mi caso en su beneficio y me dejó tirada", comenta apenada esta joven, antes de asegurar que en junio de 2008 interpuso una denuncia contra este facultativo "por presunta estafa".
Presunta estafa
Chaxiraxi recuerda apenada que ese médico se comprometió a realizar ocho operaciones en distintas partes de su cuerpo y la embaucó en un proyecto "para recaudar dinero de buena gente". Aseguró que se recogió más de dos millones de pesetas, pero la abandonó tras la primera intervención.
La denuncia se sustenta en que ese médico ha creado una especie de ONG, según difunde en la página web que lleva el nombre de la supuesta organización Lanzarotegel.com, donde expone la imagen de Chaxiraxi, "por supuesto sin mi consentimiento", afirma indignada.
La Justicia ya le ha asignado un abogado de oficio de Lanzarote, y ahora Chaxiraxi está levantando la voz para ver si algún letrado de Tenerife se encarga de su caso, puesto que para ella es muy complicado estar en contacto con el de esa isla.
En su opinión, hablar en persona es mejor que hacerlo siempre por teléfono.
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