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R. SÁNCHEZ, Pto. de la Cruz
El Cabildo de Tenerife pretende regular la actividad de los tradicionales guachinches antes de que termine el año. El consejero insular de Agricultura, José Joaquín Bethencourt (CC), confirmó a EL DÍA que el Consejo de Gobierno del Cabildo tiene previsto aprobar un acuerdo, "antes de que se estrene el vino nuevo en noviembre", que regularice la actividad de estas ventas de vino y ofrezca a los ayuntamientos seguridad jurídica "para que puedan legalizar los guachinches mediante licencias temporales de comercio inocuo al por menor, la mayoría en suelo rústico".
Bethencourt no considera necesario el desarrollo de una normativa específica para los guachinches, pero reconoce que en la actualidad "falta seguridad jurídica y en ese encaje están trabajando desde hace meses técnicos insulares y municipales". La idea del Cabildo es aprobar un acuerdo que defina claramente qué es un guachinche y qué características debe tener para poder ser autorizado. A partir de ahí serán los ayuntamientos los que tendrán que otorgar las licencias a los verdaderos guachinches y actuar contra los restaurantes ilegales.
El consejero insular subraya que habrá que buscar "una solución flexible" para los guachinches regentados por viticultores que venden vino de cosecha propia, "todo lo demás no son guachinches y en la actualidad ya existen los mecanismos legales para decretar su cierre si carecen de licencia".
El acuerdo entre la asociación empresarial Apymevo y el colectivo de viticultores Asviten fue el origen del trabajo desarrollado por el Cabildo, "a petición de ambos colectivos". Bethencourt recalca que "solicitaron nuestra mediación y el presidente insular, Ricardo Melchior, se ofreció a colaborar".
Restaurantes encubiertos
"Apymevo y Asviten tienen claro lo que es un guachinche, pero nuestra sociedad no. Una cosa es la venta al por menor de vino de cosecha propia acompañado de unos platos de comida casera y otra los restaurantes encubiertos. Nosotros vamos a buscarle el encaje jurídico a los auténticos guachinches, que son una realidad muy extendida en el norte de la Isla, pero que en la actualidad se han popularizado en otras zonas. Lo de los bares y restaurantes sin licencia es una competencia municipal", destacó Bethencourt.
En la actualidad, el grupo de técnicos que trabaja en este asunto se centra en dos factores: el encaje territorial y la definición de la actividad. Respecto al primero, "la Ley de Medidas Urgentes permitirá este tipo de actividad en suelo rústico", indicó. Respecto al segundo, parece claro que un guachinche es "una actividad temporal de venta al por menor de vino de cosecha propia, normalmente en suelo rústico porque está ligado a una explotación agraria. Todo lo que no sea eso es un restaurante ilegal que no tendrá encaje en esta regulación", advierte.
"Hay que ser flexibles"
"Tenemos que ser flexibles, pero hablamos de establecimientos típicos de venta de vino acompañado por algunos alimentos de degustación. El protagonista de un guachinche es el vino y no hay guachinche sin viticultor ni vino de cosecha propia. La crisis económica actual ha causado la proliferación de establecimientos que llevan la etiqueta de guachinche, pero en realidad no lo son y eso supone un abuso y una competencia desleal. El guachinche es la manera que tienen viticultores y bodegueros de vender al por menor su vino a granel, y esa es nuestra única preocupación", recalca el consejero de Agricultura.
El Cabildo de Tenerife subrayó que "existe voluntad para regular esta actividad y, a pesar de las lagunas jurídicas existentes, las nuevas leyes de Medidas Urgentes y de Actividades Clasificadas de Canarias nos darán la oportunidad de regular algo que hasta la fecha no era regulable".
"El guachinche es una necesidad de nuestro mundo rural que no debe confundirse con los restaurantes encubiertos", sentenció.
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