EFE, Teherán
La periodista estadounidense con pasaporte iraní Roxana Saberi fue condenada por un tribunal de Irán a ocho años de prisión por espiar para EEUU, país que ayer expresó su decepción por una sentencia que para Reporteros Sin Fronteras es "injusta" y "severa".
El abogado de la periodista, Abdul Salam Jorranshahi, confirmó ayer a EFE la condena y adelantó que Saberi, de 31 años, apelará la decisión adoptada por un Tribunal Revolucionario de Teherán tras un breve juicio celebrado a puerta cerrada. "Nos han informado de la condena y en el plazo que me proporciona la ley apelaré", aseveró el letrado.
En Washington, el Departamento de Estado emitió un comunicado en el que la titular de la cartera, Hillary Clinton, dijo que está "profundamente decepcionada por las informaciones de la sentencia a Roxana Saberi por parte de la Justicia iraní".
Desde París, la asociación Reporteros Sin Fronteras (RSF) consideró que "es una condena injusta que, en vísperas de las elecciones en Irán, constituye además una advertencia para los periodistas extranjeros que trabajan en territorio iraní".
Saberi fue arrestada el pasado 31 de enero por razones aún no aclaradas y ella misma comunicó su detención a sus padres 10 días después, pero les pidió que no dieran la voz de alarma porque confiaba en que sería puesta en libertad en breve. El 28 de febrero, su padre, Reza Saberi, decidió denunciar el caso a la prensa tras más de quince días sin noticias del paradero de su hija.
Reza Saberi, residente en localidad norteamericana de Fargo, aseguró que su hija fue detenida por comprar una botella de vino, cuyo consumo está proscrito y penado en Irán.
Desde entonces, los cargos contra Saberi han fluctuado desde la compra de alcohol a la definitiva condena por espionaje.
Dos días después de que Reza Saberi hiciera público el caso, el portavoz del ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Hasan Qashqavi afirmó que había sido arrestada por "trabajar de forma ilegal" al haber caducado su acreditación de prensa.
Veinticuatro horas más tarde, el portavoz del Poder Judicial, Ali Reza Yamshidi, confirmó que había sido trasladada a la prisión de Evine, en el oeste de Teherán, por orden de un tribunal revolucionario de la capital.
Finalmente, el 9 de abril, pocos días antes de que se iniciara el juicio a puerta cerrada, el fiscal segundo Hasan Zare Dehnavi acusó a Saberi, cuya segunda nacionalidad Irán no reconoce, de espiar para Estados Unidos.
Según un investigador iraní involucrado en el caso, Saberi ha sido acusada de trasmitir "información clasificada" a los servicios secretos estadounidenses.
Huelga de hambre
El padre de la periodista dijo ayer que su hija "está bastante deprimida" y que quiere iniciar una huelga de hambre.
En declaraciones a la emisora de radio NPR, Reza Saberi, quien se encuentra en Teherán para estar cerca de su hija, afirmó que el tribunal alcanzó un veredicto el miércoles, pero que no comunicó la sentencia hasta ayer.
La última vez que los padres de Roxana pudieron ver a su hija, ella quería iniciar una huelga de hambre, pero la convencieron de que no lo hiciera. "Pero después de esto lo más probable es que lo haga, aunque cuando la veamos le pediremos que no la inicie", señaló.
"Ella está bastante deprimida por este asunto y quiere iniciar una huelga de hambre" en protesta a la sentencia, indicó.
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