A mi esposa, doña María Esther Gómez Hernández, con amor
En este día que celebramos los 59 años de casados, quiero expresar mi agradecimiento versificando
En este período efímero de senectud
nos alienta el recordar y reflexionar
y como es de mi complacencia rimar
con ellas expreso mi dicha y gratitud:
Gracias Señor, por el tiempo transcurrido
cincuenta y nueve años felizmente casado
período que afortunadamente he convivido
con amparo y amorosamente acompañado.
Gracias Señor, por la descendencia familiar
dos hijos y cuatro nietos súper maravillosos
todos excelsos, sublimes, divinos y hermosos
de indulgencia, bondad y simpatía ejemplar.
Gracias Señor, porque a esta real nobleza
que con tanto alborozo y gusto relaciono
se sumaran yerno y nuera de gran decoro
que complementaron con sutil grandeza.
Gracias Señor, por llegar a octogenarios
disfrutar de salud, estabilidad e ilusiones
que nuestras vidas gocen gratas emociones
surgidas de este grupo tan extraordinario.
Gracias Señor, por tantos dones recibidos
que nos proporcionan gozo y satisfacción
y nos dejan positivamente comprometidos
ante el Cielo y familia, de mente y corazón.
Alfredo Álvarez Reverón
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD