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El funcionario de Tenerife II introducía el hachís que luego vendían cinco presos

El Grupo Segundo de la Udyco de la Policía Nacional detuvo a cuatro personas más en el exterior de la prisión, entre ellos un funcionario de Instituciones Penitenciarias, un taxista de Güímar, la mujer de un preso de origen marroquí y el hermano de éste. El empleado público introdujo también móviles y alcohol.
18/abr/09 07:45
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PEDRO FUMERO, Tenerife

Un total de cinco presos distribuían en el interior de la prisión Tenerife II la droga que introducía en el complejo el funcionario de Instituciones Penitenciarias que hace casi un mes fue detenido por la Policía Nacional en el marco de la "operación Agravante". La intervención acabó con un total de nueve imputados, de los que cuatro operaban fuera de las instalaciones, según pudo saber EL DÍA.

El espectacular servicio fue desarrollado por los profesionales del Grupo Segundo de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Santa Cruz de Tenerife.

Según la información ofrecida ayer en un comunicado de la Comisaría Provincial, los arrestados que operaban desde el exterior de la cárcel fueron identificados como J.C.P.P. (funcionario de prisiones), P.G.P., T.M.R. y A.D.M., como presuntos autores de un delito contra la salud pública.

La banda estaba dedicada a distribuir hachís y 80 kilos de dicha sustancia ilícita fueron intervenidos en una vivienda del barrio de La Caleta, en el municipio de Güímar. Cabe recordar que esa casa pertenecía a un taxista y en el registro del domicilio también se halló una pistola del calibre ocho milímetros de la marca Bruni.

El funcionario de prisiones era el encargado de introducir la sustancia estupefaciente y diversos objetos prohibidos en el interior del recinto penitenciario, como teléfonos móviles, máquinas de tatuajes y bebidas alcohólicas.

A cambio de dicha actividad ilegal, J.C.P.P., natural de Valladolid, recibía cantidades de dinero que variaban según el valor de la mercancía introducida.

En los registros practicados en los domicilios, en la taquilla personal del empleado de la administración, así como a lo largo de toda la investigación desarrollada por la Udyco se obtuvieron las pruebas que sirvieron de base para que el Juzgado de Instrucción de Guardia decretase el ingreso en prisión del funcionario.

El transporte de la droga hasta los puntos de entrega y almacenamiento era realizado por el taxista, P.G.P. Además, los agentes capturaron a la mujer T.M.R., pareja de un interno de origen marroquí, y al hermano de este último individuo, A.D.M., quienes organizaban la distribución de la droga y acordaban con el empleado público qué clase de efectos tenía que introducir en el complejo penitenciario. Los investigadores contaron siempre con la colaboración de las autoridades de Tenerife II, así como del personal, quedando patente que la detención de J.C.P.P. se trata de un caso aislado y que en modo alguno se pone en entredicho la labor diaria del resto de funcionarios y trabajadores de la cárcel.

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