EFE, Viena/Washington
El Gobierno de Corea del Norte anunció ayer que interrumpe su colaboración con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y que los inspectores internacionales que vigilan la actividad del reactor de Yongbyon tendrán que abandonar el país.
Así lo anunció ayer el OIEA en un comunicado emitido en Viena, en el que precisó que Pyongyang ha decidido reactivar la actividad del reactor atómico, en proceso de desmantelamiento.
Según el portavoz de este organismo de la ONU, Marc Vidricaire, el régimen norcoreano ha "solicitado la retirada de todos los equipos de contención y vigilancia, hecho lo cual ya no se facilitará a los inspectores del OIEA el acceso a las instalaciones".
"También se ha pedido a los inspectores que abandonen Corea del Norte lo antes posible", continua el comunicado oficial del OIEA.
En la actualidad, tres inspectores del Organismo realizan tareas de vigilancia en esta planta nuclear, con capacidad para reprocesar el uranio y producir plutonio, un material usado en la fabricación de bombas atómicas.
En ese sentido, el comunicado del OIEA indicó que las autoridades de Pyongyang informaron también su determinación a reactivar todas las instalaciones "y continuar con el procesamiento de combustible nuclear agotado".
De esta forma, el régimen norcoreano da una nueva vuelta de tuerca en su enfrentamiento con la comunidad internacional por su conflictivo programa de armas nucleares. Ya ayer, el Ministerio de Exteriores norcoreano había anunciado que "ya no participará nunca más" en la reunión a seis bandas, junto a Corea del Sur, EEUU, China, Rusia y Japón, iniciadas en 2003 para lograr poner fin al programa nuclear del país asiático.
No es la primera vez que Corea del Norte anuncia la expulsión de los inspectores internacionales. El 9 de octubre de 2008, el OIEA vio vetado su acceso a la planta de Yongbyon. Cuatro días después, el régimen estalinista dio marcha atrás y volvió a permitir el acceso de los inspectores, que desde entonces habían realizado sus tareas de control.
La decisión de ayer se produce después de que el Consejo de Seguridad de la ONU condenara el lunes a Corea del Norte por el lanzamiento de un cohete de largo alcance el pasado día 5 de abril.
Por su parte, la Casa Blanca instó ayer a Corea del Norte a "po-ner fin a sus amenazas provocadoras" y cumplir sus compromisos para poner fin a su programa de armamento nuclear.
Según afirmó ayer el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, en su rueda de prensa diaria, esas amenazas representan "un grave paso en la dirección errónea".
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