VAYA, VAYA... Dese una vuelta por Las Teresitas. ¡Qué desastre! Sólo les falta poner trincheras, minas y alambradas.
Desde las entradas de las autopistas hasta el castillo de San Andrés, trayecto vital para Santa Cruz, para Tenerife y para Canarias, la planificación falla desde todos los puntos de vista habidos y por haber, pero es que, en concreto, a partir del derrumbado fuerte, usted accederá a un aluvión de obstáculos en los que muy difícilmente podrá mantenerse sin indignación o molestias graves.
Es que no sabe uno ni por dónde empezar. Voy a hacerlo de allá pa'cá. La playa es preciosa y el paraje fantástico. Punto.
A partir del puntito, todo el espacio trasero de la playa está vallado provisionalmente; es decir, horrible, en escombreras o toscaleras, con los merenderos que antes existían desmantelados y escoltados por un firme de piche plagado de boquetes de hace treinta años. Levantado en las raíces de los flamboyanes y con señalizaciones en esmirriados, a veces contradictorios, jirones. Con los muros de acceso corroídos por manchas negras y humedad. Sin servicios dignos y chiringuitos de tercer nivel. Con una parada de guaguas en un espacio de valla y cementerio. Con las duchas patinando, en algunos tramos sin funcionar, y con el agua llena de barquitos y restitos.
Eso es, en la teórica playa, porque por atrás surge un guirigay de deformidades que te cambas. En torno a la antigua batería de costa y a todos los terrenos donde tienen previsto hacer un barrio entero, debajo del Suculum. La subida a Las Gaviotas, ¿qué pasa con el mirador?, y la carretera a Igueste, que permanece anclada e igual de muerta que hace treinta años, o peor. Vaya, vaya, verá que ni aparca ni se explaya. Con el tormento de bajar a ver a Charly ya tiene bastante. Qué aventura más peligrosa, tanto como ir al centro de la Tierra.
Pero es que lo tremendo, lo más "pior", va desde el castillo roto hasta La Teresa. Un palmo. Un fisco trozo en el que se han cargado el campo de fútbol y lo han largado pa'l fondo del barranco por una pista indecente. Al cemento y al cementerio todavía le faltan unas cuantas capas y muchos años. Quizás le da el toque de película de Almodóvar con un famoso cura en cholas y en mitad de una montaña rusa. Han quitado las casetitas de los pescadores y han plantado una especie de roedores de gomas en una "carretera hilito" llena de socavones y mojones de tamaño industrial.
Oye, que viene el verano. Digo de adecentar y que eso parece el desembarco de Normandía. Es la playa principal de la ciudad y de una isla del tamaño de la nuestra. Una manita piche, tres perras y alisar. No es que lo diga yo; hoy da igual el tema político o judicial, pero es que clama al cielo. Te cargas el coche, la paciencia, las ganas, a tu mujer o al trasto de tu marido. Mal, mal, mal. De verdad, una cosa es decirlo y otra muy distinta sufrirlo.
Y el Mamotreto. A quién se le ocurre. Señor, señor. Quitan el campo pa'hacer un muro negro en el que se supone que nos tendremos que retratar o bien pa'comer o bien pa'aparcar. Un centro comercial que tapa la playa, en todo el morro. Por la jeta.
Y ahora ya te pones a tirar pa'casa y te comes las palmeras, la montaña de Jagua y la cementera con su rehén de Roque Bermejo. La entrada de María Jiménez, con promociones de nuevas casas, y los containers en La Maretita pa'decorarla. El balneario en plan huesario. A Valleseco le van a encajar una playa de un kilómetro y pico de arena negra. Bien. Vale, pero todos aquellos depósitos de derivados del petróleo, de Cepsa o British Petroleum en la punta, con las cantidades de espacios que hay en la Refinería, por ejemplo. Alquílenlos.
Después, aparte, otras veinte mil perrerías o patujadas, más los semáforos del centro de Santa Cruz y hasta fichar por el Cabildo y Hacienda.
A lo positivo. Planifiquemos puerto, residencial y playa, por lo tanto ayudemos a que desaparezca la metralla. Hay que hacer "YA" vías rápidas y meter el tranvía. Un litoral verde bien distribuido para una ciudad organizada, moderna, viable, bonita? Combinando playas con puerto y urbe, pero más nada.
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