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JORGE ROJAS HERNÁNDEZ

"Et Dieu... créa la femme"

15/abr/09 07:29
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SUPONGO que muchas personas de mi generación recordarán el título de esta película. Si no en francés sí al menos en español: "Y Dios? creó a la mujer", una película que catapultó a la fama a Brigitte Bardot, la francesa que para muchos de sus compatriotas simbolizó la figura femenina que representa la "Libertad, Igualdad y Fraternidad" que postula la Constitución de aquel país. Corría el año 1956 cuando esa película comenzó a exhibirse en las pantallas de casi todos los cines del mundo -menos en las españolas; por lo visto no estábamos preparados para ver sus escabrosas escenas-. Verlas hoy día nos producen risa, pero por aquel entonces la rígida censura española no permitía la más mínima transgresión de los cánones establecidos. Un beso demasiado apasionado, la visión soslayada de un cuerpo femenino sin ropa, las expresiones soeces o las declaraciones amorosas más o menos explícitas ponían en escena las tijeras del censor.

La película en cuestión la vi en París el año 1959 -ha llovido mucho desde entonces- con el cine totalmente ocupado, como muchos españoles que aprovechaban su primera visita a la capital francesa para ver lo que aquí estaba prohibido, y faltaría a la verdad si no reconociera la favorable impresión que como ideal femenino me causó la Bardot; así la llamaba todo el mundo, sin su nombre de pila. Su frescura, su naturalidad, su espléndido cuerpo, a todos nos sedujo, necesitada como estaba Europa de disponer de un icono femenino; una idea, por cierto, diametralmente opuesta a esa igualdad preconizada en la actualidad por tantas organizaciones feministas y partidos políticos.

La imagen de la Bardot nos acompañó durante muchos años de nuestra vida, sin que muchos de las llamadas con posterioridad 'sex-simbol' por los medios de comunicación -Marilyn Monroe, Jane Russel, Jane Mansfield?- lograran hacérnosla olvidar. A pesar de esto, sin embargo, el tiempo todo lo borra o, al menos, hace que el recuerdo se diluya, se difumine, aunque siempre queda un rastro, un recuerdo, un rescoldo -como las cenizas en una chimenea- que de vez en cuando trae a nuestra memoria lo que ya creíamos olvidado. Que es, precisamente, lo que me ha ocurrido a mí al leer en EL DÍA que más de un centenar de activistas se concentraron en Madrid desnudos como Dios los trajo al mundo, para protestar por la matanza de focas que anualmente, por estas fechas, comienza en Canadá. Y me ha venido a la memoria porque BB -así se la conoció en el mundo del cine una vez alcanzó el éxito-, cuando abandonó su carrera cinematográfica, dedicó la mayor parte de su fortuna -y era considerable- a luchar contra la matanza de focas y, en general, contra la aniquilación de animales por el aprovechamiento de sus pieles. Decía BB entonces lo que en la actualidad proclaman los activistas mencionados, es decir que los animales son capaces de sentir, que es una salvajada -que me perdonen los animales llamados salvajes por la utilización de esta palabra- matarlos clavándoles un pico en la cabeza para no estropear la piel, para despellejarlos después a menudo cuando aún no están rígidos pues es más fácil hacerlo en esas condiciones.

Es la mencionada la misma actitud que emplea nuestra "Humanidad" con los tiburones, cortándoles su aleta caudal y dejándolos a merced de otros depredadores; o con los rinocerontes, privándolos de sus afrodisíacos cuernos; o con los bisones, los pollos, los patos..., todos ellos hacinados en cubículos en condiciones "infraanimales" para lograr la mayor rentabilidad en su crianza y posterior aprovechamiento de su piel y su carne. En nuestro tiempo, desgraciadamente, se ha perdido la sensibilidad, por lo que no resulta sorprendente que en la lucha por avanzar en nuestros derechos conculquemos los de los demás y no nos inmutemos ante la campaña abortista en la actualidad en curso con la disculpa de que así seremos más europeos.

Pobre BB. De nada han servido tus esfuerzos, tu fortuna, para hacer que la Humanidad sea más humana. Los intereses económicos priman sobre todo, y eso es posible que tú, mal asesorada, no lo tuvieses en cuenta cuando comenzaste tu campaña de manera tan altruista. Espero que en el futuro, cuando todos se convenzan de que debemos ser más solidarios con nuestros semejantes y más respetuosos con la vida de los animales, no se te recuerde como la mujer más bella y deseada de una época sino como la que lideró uno de los primeros movimientos ecologistas del mundo.

 

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