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LUZ EN EL CAMINO FERNANDO LORENTE, O.H. *

En marcha el cristianismo

15/abr/09 07:29
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ACTUALMENTE, en nuestra sociedad, no es fácil evocar la "explosión de vida" que significó la resurrección de Jesús que puso en marcha el cristianismo. Hoy, no nos acabamos de dar cuenta hasta qué punto estamos configurados por una cultura obsesionada por el análisis y la valoración de "los fenómenos observables", pero miope, y cada vez más -en gran parte de nuestros políticos en el poder y fuera de él- para sintonizar con todo aquello que no puede ser reducido a datos controlables.

Nos creemos superiores a generaciones pasadas sólo porque hemos logrado técnicas más sofisticadas para verificar la realidad de nuestro pequeño mundo, y no nos damos cuenta de que hemos perdido la capacidad para abrirnos a las realidades más importantes de la existencia humana, como es el derecho más fundamental del ser humano: el derecho a nacer. Todo ser humano, desde el instante de su concepción, está programado para la vida y su desarrollo. Hacer posible esta grandiosa realidad humana es el sagrado deber por parte de los padres de estas nuevas vidas humanas y del mayor e inalterable de las familias y Estados correspondientes. Padres, familias y Estados que se salen de este camino, quieran o no reconocerlo, es caer en la mayor degradación en lo familiar, social y político. Nos ayudará, y mucho, a no precipitarnos o liberarnos de esta situación, vivir la doctrina de esta fiesta sagrada que acabamos de celebrar los cristianos: la Resurrección de Cristo.

Esta fiesta no es un acontecimiento más, que puede y debe ser aislado y analizado desde fuera. No es un fenómeno que hay que iluminar desde el exterior, darle un sentido desde otras verificaciones más sólidas y fiables. La Resurrección de Cristo, por el contrario, es el acontecimiento decisivo desde donde se nos revela el misterio último de todo, el que lo ilumina todo desde su interior, el que da sentido a toda nuestra existencia. La Resurrección de Jesucristo o nos atrae hacia el misterio de Dios y nos hace entrar en relación con la Vida que nos espera, o queda reducido a un fenómeno "curioso" e inaccesible que todavía tiene un impacto religioso en personas "ingenuas" que no han sabido adaptarse a una sociedad de progreso. Sin embargo, la salvación de Jesucristo resucitado es ofrecida a todas las generaciones y a todas las épocas. Y las personas de hoy, "modernas", miopes para todo lo que no pueden tocar con sus manos o dominar con su técnica, enfermas de nostalgia de una salvación que les permita caminar sin desesperar, están necesitadas de un mensaje de esperanza.

La Iglesia no ha olvidado ni olvidará nunca que la sociedad de todos los tiempos -más la nuestra- necesita directrices morales sobre su conducta política y económica o su comportamiento sexual, pero necesita, sobre todo, la oferta convencida de una salvación que dé sentido a todo. Para quienes creemos en Jesús resucitado, lo más importante no es sólo lo que dice este predicador o lo que escribe aquel teólogo. Lo decisivo es que escuchemos a ese Cristo vivo que hoy nos sigue hablando desde nuestro ser: "Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa".

Por eso, lo más importante no es sólo creer que Jesús, hace algo más de dos mil años, curó ciegos, limpió leprosos, hizo caminar a cojos y resucitó a muertos. Lo plenamente decisivo es experimentar que Cristo nos sigue enseñando a ver la vida con otra profundidad, que nos ayuda a vivirla de manera más limpia y humana, que nos hace caminar con esperanza y va resucitando en nosotros todo lo bueno.

Es así como el misterio de la Resurrección de Cristo es un evangelio de esperanza, porque demuestra que es posible el triunfo del amor sobre la muerte. "El que pierda su vida, la encontrará". Ciertamente, el más allá, en la felicidad del Cielo. Pero también, en cierto grado, aquí en la tierra. Y es que el amor de Cristo engendra siempre amor: "Dar y se os dará". Y si no lo hacen las personas, siempre lo hace Dios.

(*) Capellán de la clínica S. Juan de Dios

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