En el periÓDICO La Razón, que antes leía con alguna frecuencia, pero ahora sólo de vez en cuando llega a mis manos, leo una información que recoge una iniciativa del ex presidente del Gobierno, José María Aznar, que me parece bastante acertada y realizable. Siempre he tenido a Aznar como un gran hombre de Estado y, sin duda, como el mejor presidente de nuestro Gobierno desde la Democracia para acá, con excepción de Adolfo Suárez, que fue el artífice de la Transición y, desde luego, a una distancia abismal, por encima del presidente que tenemos ahora, don José Luis Rodríguez Zapatero. Aznar es el primer ex presidente que sale a la palestra para exponer unas ideas que, por lo menos, pueden servir, en cierto modo, de ayuda a los que actualmente mandan en nuestro país siquiera sea por aquello de que cuatro ojos ven mejor que dos. Y, a propósito, es una pena que, habiendo más ex presidentes y, en general, personas con auténtica valía política, no hayan acudido, lo mismo que Aznar, a echar una mano al Estado en las críticas condiciones que vive España. No sé, física e intelectualmente, cómo estará Calvo Sotelo, pero sí he visto como se desenvuelve Felipe González, que fue un buen presidente de Gobierno. En lo que respecta a personas valiosas que todavía pueden ayudar, tiemblo al ver que a Zapatero se le ocurre cambiar a uno de los hombres que, en Europa, sabe más de economía, como lo demostró al frente de este departamento en la Unión Europea. Si, precisamente, tuvimos la suerte de contar con Solbes en esta tremenda crisis económica, ahora, porque lo pide un analfabeto en la materia como es el secretario general de UGT, Cándido Méndez, nos quedamos sin Solbes y temo que quien lo sustituya vaya a ser una ministra tipo Chacón, que hace el ridículo en Defensa, o tipo Igualdad, que lo hace en su Ministerio.
Lo que propone Aznar es acometer una profunda reforma laboral y fiscal para hacer frente a la crisis. Es difícil entenderse con los sindicatos y creo que lo será con la nueva ministra de Hacienda para lograr las dos reformas, pero, al menos, hay que intentarlo. También Aznar considera que la tarea más urgente es restaurar la confianza en el sistema financiero, lo que también va a ser difícil, después de que algunos grandes bancos aumentaron los dividendos a sus accionistas con las perras que les dio Obama, con tremendo cabreo del presidente de EEUU, quien ordenó que le devolvieran los cuartos.
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