EL SER HUMANO, en busca siempre de horizontes e inquietudes para poner "panda" a los huecos de la vida, se ha aferrado a doctrinas y credos apiñándose -para constatar su diferencia- en el mapa igualitario de las asociaciones y movimientos vanguardistas. Recuerdo aquellos tiempos de estudiante en los que debía memorizar para exámenes tendencias o movimientos, casi todos ellos terminados en "-ismo". Dígase como muestra dadaísmo, surrealismo, behaviorismo o eclecticismo. En los tiempos que corren no hay que ser muy preclaros para saber que se pueden fraguar unos cuantos movimientos de esos tan a tono con la realidad palpitante. Se me ocurren:
-Increísmo: línea de pensamiento de los que no creen ni que el médico chino vaya a remediar el actual fenómeno económico global. Habrá que advertir de que aquí se apuntarían más seguidores que fans quinceañeras tienen el David Bisbal o el Carlos Baute.
-Remodelismo: los cuatro gatos que aquí buscan refugio son los convencidos de que la reciente remodelación del gobierno va a sacarnos de la crisis. Estos, tras duros golpes, terminarán engrosando -verán- la lista del increísmo.
-Achuchonismo: no les digo más sino que tiene que ver con el bolsillo de los ciudadanos de a pie.
- Chorlitismo: aglutina a todos los que se les ha quedado ídem la cabeza y las ganas, después de tantas explicaciones de los administradores sobre las soluciones.
-Apa-va-ismo: línea o corriente de economistas que, tras tomar unas cervezas y analizar el horizonte y sus nubarrones, se han dicho: "apaga y vámonos", y optan por montar un chiringuito en la playa. Menos da una piedra.
-Puntofinalismo: esto no es que sea ningún movimiento, sino que quedé, yo-mismo, sin líneas para continuar.
*Jefe de sección de EL DÍA
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